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ECONOMÍA

El negocio del dinero papel en Latinoamérica. ¿Qué podemos esperar?

Publicado por Guillermo Oglietti | 17 Ago, 2018 |         

                            

El dinero es una creación original del ser humano. Una buena idea que empezó tomando la forma de elementos naturales escasos, como sal y conchas de mar, y continuó con metales de difícil extracción y elaboración. Oro y plata fueron los preferidos por ser más escasos y valorados en el mercado de la ostentación (orfebrería de lujo). Algunas formas de dinero han desaparecido, como las conchas de mar, mientras que otras no terminan de desaparecer, como el oro.

El dinero que predomina durante la era contemporánea es el dinero fiduciario, cuyo valor está basado en la fe (fidus, en latín), porque no tiene valor intrínseco. El dinero fiduciario moderno tiene dos formas fundamentales, papel billete y dinero electrónico. El dinero electrónico toma la forma de bits que registran los depósitos bancarios de las personas, y el papel billete es un tipo de dinero que tampoco termina de desaparecer.

El dinero en billetes implica grandes costos a una sociedad. Es el recipiente favorito para guardar dinero proveniente de la economía informal e ilegal, porque garantiza el anonimato y no deja rastro de las operaciones. También facilita la evasión tributaria, la corrupción y la fuga de capitales que tanto afectan al desarrollo latinoamericano. La eliminación del dinero papel es un gran objetivo de la política económica por los beneficios sociales generados al reducir estos males sociales.

Proporción de dinero papel

La proporción del papel billete sobre el total de dinero es mucho más baja de lo que se supone habitualmente. En 2015 representaba un 5% del total de dinero (M2) en Chile, en Brasil un 8%, en Argentina un 23%, en México 31%, en Perú un 26% y en Colombia 16%. Los registros son muy dispares, reflejando diferencias estructurales en cuanto a cultura tributaria, delincuencia, informalidad, bancarización y hábitos de pagos de las familias. En efecto, la demanda de dinero papel muestra una relación positiva con la economía sumergida, aunque la relación no es muy precisa. Sin embargo, la economía sumergida tiene dos componentes: 1) la economía informal, que básicamente incluye actividades que evaden o eluden impuestos, como el cuentapropismo, y 2) la economía ilegal que incluye actividades ilícitas como la trata de personas, la corrupción y el tráfico de armas y estupefacientes, entre otras. La información disponible para 4 países de la región nos permite ver que la relación entre la demanda de dinero en efectivo y estas actividades ilícitas no sólo es positiva, sino que es muy ajustada, sugiriendo que estas actividades son la principal fuente de demanda de dinero papel en la región.

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A pesar de los aportes significativos de la tecnología de medios de pago, en muchos países la demanda de dinero en efectivo está aumentando. Europa, EE.UU. y Japón no son la excepción y, de acuerdo a especialistas, esto se debe al crecimiento de las actividades sumergidas y a la demanda exterior de las divisas en el caso del euro y el dólar. En Latinoamérica también podemos percibir el mismo proceso. Si bien en algunos países la proporción de dinero en efectivo sobre dinero total desciende, como en Perú (desde 29% al 26% entre 2014 y 2017) en otros aumenta significativamente. En México la proporción del dinero billete sobre el total de dinero se duplicó desde el 15% hasta el 31% del total de dinero, entre los años 2000 y 2015. En Colombia, los registros han aumentado desde valores entre 10% y 12% entre los '80 y mediados de los '90 hasta un 16% en 2018.

Políticas orientadas a eliminar el dinero papel

Muchos países vienen realizando grandes avances promoviendo el uso del dinero electrónico. En algunos, como Suecia, son el fruto espontáneo de las preferencias de la sociedad para cobrar y pagar en moneda electrónica, combinado con los incentivos que brinda el Estado. En este país, las personas prefieren no llevar consigo billetes y las empresas prefieren no cobrar en billetes. En gran parte esto se debe a que los costos de manipulación de los billetes son muy altos y aumentan con el volumen de efectivo manejado debido a los problemas de seguridad implicados. Así, eliminar la manipulación de efectivo contribuye a mejorar la competitividad sistémica de los países y, también por este motivo, se entiende que sea una razón de Estado. Muchos países estimulan activamente el uso del dinero electrónico en cualquiera de sus formas, brindando incentivos tributarios (como la devolución de parte del IVA) o de coacciones (poniendo un techo a las transacciones que pueden realizarse en efectivo). En otros países la demanda de dinero en efectivo es muy baja como consecuencia de la inflación que desvaloriza el valor de las especies monetarias. En estos sitios, la demanda de dinero efectivo es sustituida por la demanda de dinero electrónico o de dinero extranjero.

Sin embargo, el dinero papel se resiste a desaparecer. En parte, esto se debe a que es más seguro e inmediato. Una transacción se cancela con el pasamanos del billete, mientras que la transacción electrónica no es instantánea e involucra el uso de algún dispositivo electrónico para comunicarse con la base de datos donde se contabilizan las transacciones. Los lectores de tarjetas (POS/Punto de venta) requieren una conexión telefónica y el dispositivo electrónico de lectura y comunicación, al igual que las tecnologías de biopagos y de proximidad (NFC). La tecnología de pagos a través de códigos QR es muy rápida pero, igualmente, requiere conexión a la red a través de wifi o datos celulares. Mi favorita es la tecnología USSD o SIM toolkit porque solo requiere del acceso a la señal de telefonía celular y no requieren el uso de teléfonos inteligentes ni datos, ni wifi, por lo que es la tecnología más inclusiva disponible.

Limitaciones del dinero electrónico

De todos modos, la tecnología aún no parece ser capaz de sustituir completamente los atributos del dinero en efectivo, especialmente el anonimato y la velocidad transaccional. Keynes, que vivió en una época sin dinero electrónico, argumentaba que uno de los motivos para demandar dinero es el motivo "precaución". Las comunidades que viven en zonas sísmicas, por ejemplo, siempre preferirán contar con un stock de dinero en efectivo porque puede representar la diferencia entre la vida y la muerte tras un sismo de magnitud que genere un apagón eléctrico y de comunicaciones. Si hubiese nacido en nuestros días, hubiese sido más específico y diría que es un motivo para demandar dinero "en papel".

Mientras no exista un sustituto tecnológico mejor, es difícil esperar que el dinero papel sea sustituido en su totalidad. Intentarlo podría generar consecuencias indeseadas, por ejemplo, que el dinero en papel tenga un precio diferente al del dinero electrónico, como está sucediendo en toda la región, donde el pago en dinero efectivo recibe mejores descuentos o menores recargos que el pago con dinero electrónico, o como en Venezuela, donde la escasez de efectivo hace que en algunas transacciones los precios lleguen a duplicarse o triplicarse si se paga con dinero electrónico.

La preferencia por el dinero billete también resulta favorecida por algunas prácticas tributarias que resultan contrapuestas al objetivo de eliminar el dinero papel. El impuesto a las transferencias electrónicas que aplica varios países, entre ellos Colombia, penaliza el uso de esta forma de dinero. La reticencia a utilizar dinero electrónico quizás se explique, sobre todo, porque representa una base imponible colosal sobre la cual, cuando la sustitución sea perfecta, cualquier Gobierno podrá recaudar.

¿Qué podemos esperar?

No cabe hacerse muchas ilusiones en América Latina. La magnitud de la economía ilegal y sumergida (evasión, en especial) hará esperable que, a pesar de todos los incentivos que se coloquen para utilizar el dinero electrónico y de todas las trabas que se apliquen al dinero en efectivo, la demanda de dinero en papel continúe.

Lo peor del asunto para nuestro caso, es que aun si nuestros países hiciesen esfuerzos para desalentar el uso de los billetes, la demanda de dinero papel se trasladará y pasará a demandar dinero papel emitido por el extranjero. Los países emisores de divisas internacionales, de acuerdo al Fondo Monetario Internacional (FMI), son cinco: EE.UU., Japón, la Zona Euro, el Reino Unido y China. Los primeros cuatro emiten superbilletes, de grandes denominaciones, como el de 100 USD, el de 100 libras esterlinas (equivale a 130 USD), el de 10.000 yenes (equivale a 90 USD) y los superbilletes de 500 euros (equivalentes a 570 USD). Como muestra Kenneth Rogoff,[2] la existencia de estos billetes de grandes denominaciones facilita el uso intensivo del dólar fuera de EE.UU. y su uso en actividades ilícitas. Por el contrario, China, cuyo billete de mayor denominación es de apenas unos 15 dólares, parece ser el único que, por el momento, no pretende lucrar usando el Renminbi para aprovecharse de la demanda de divisas con los fines mencionados. Por lo dicho, la eliminación del dinero papel tiene que ser una estrategia coordinada internacionalmente. Sin embargo, ¿quién puede esperar que tal coordinación se logre si los principales emisores de divisas son los principales beneficiarios del negocio?  

[1] http://www.anif.co/sites/default/files/investigaciones/anif-asobancaria-efectivo0517.pdf

[2] Rogoff, K (2016). Reduzcamos el papel moneda. Ed. Deusto.

Fuente:  http://www.celag.org/

    

                         

 

Reforma tributaria en Ecuador: El pecado del Dólar Electrónico (por Nicolás Oliva y Sebastián Carvajal)

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Reforma tributaria en Ecuador: El pecado del Dólar Electrónico (por Nicolás Oliva  y Sebastián Carvajal)

Hace varios meses, el sistema financiero privado en Ecuador ha emprendido un gran despliegue por posicionar su sistema de pagos electrónico, donde la publicidad ha abundado para que la gente comience a consumir a través de su sistema -privado- de dinero electrónico. Este sistema no tiene nada de diferente al del dinero electrónico que el Banco Central del Ecuador impulsó hace ya algún tiempo, la única diferencia es que el oferente es la banca privada.

A pesar de la abundante propaganda de la banca privada por promocionar su dinero electrónico, los formadores de opinión -analistas y medios de comunicación- han hecho caso omiso a esta nueva facilidad ofrecida por la banca. Todo lo contrario ha ocurrido con la reforma tributaria, que busca posicionar el dinero electrónico administrado por el Banco Central del Ecuador mediante el incentivo de una devolución de IVA de 2 puntos porcentuales cuando los consumos finales se realicen con dinero electrónico del BCE.

¿Cómo funciona? Si una persona consume 100 dólares y paga 12 de IVA, y el pago es realizado con dinero electrónico administrado por el Banco Central, el consumidor automáticamente recibirá una devolución de dos dólares en su cuenta de dinero electrónico en el Banco Central (equivalente a 2 puntos porcentuales del IVA pagado). El usuario podrá hacer uso de este dinero electrónico a su conveniencia: podrá realizar pagos, podrá acumularlos en su cuenta o en su defecto podrá canjearlos por dólares físicos, similar a cualquier depósito en un banco privado. La ventaja que tiene el dinero electrónico administrado por el Banco Central es que los costos financieros son sustancialmente menores a los ofrecidos por la banca privada, además permite realizar pagos con el teléfono celular abriendo la posibilidad de la bancarización a las grandes masas de la población que tienen estos dispositivos pero que no son admitidos en el sistema financiero privado.

Algunos vehementes, apresurados e irresponsables analistas se han atrevido a manifestar, en el peligroso mundo de las redes sociales y los medios de comunicación, que el dinero electrónico es "humo" o que, con la reforma, se abre la puerta para que el banco central pueda emitir dinero sin ningún respaldo. Nada más alejado de la realidad. ¿Por qué no es emisión? El momento que el consumidor paga 12 dólares por su IVA generado en consumo con dinero electrónico, el Banco Central entrega 10 dólares al Gobierno Central y 2 dólares se los queda para acreditar automáticamente en la cuenta del consumidor. Es decir, los 2 dólares que el BCE no transfirió al Gobierno Central son el respaldo (uno a uno) de los dólares electrónicos. Es falso, mal intencionado o producto de la mediocridad aseverar que por esta operación el Banco Central esté realizando emisión monetaria. Imaginemos que el Estado redujera el IVA y devolvería a cada persona los dos dólares en sobres cerrado en la ventanilla; en ese caso a nadie se le ocurriría decir que se ha creado dinero. En este caso es igual, la única diferencia es que el BCE entrega un dólar digital para pagos electrónicos que facilita la transacciones, el cual, en cualquier momento puede ser cambiado por billetes o monedas.

Entonces si no hay emisión, y tampoco tiene ninguna diferencias con el dinero electrónico que está impulsando la banca privada, ¿por qué tanto ataque?. Los grupos de poder ya lo han dicho abiertamente en varias ocasiones: quieren fagocitar el sistema y privatizarlo. En la comparecencia que el comité empresarial ha hecho en la asamblea ha sido muy claro: el sistema debe ser administrado por la banca privada. Es claro, no les conviene  un  actor público que reduzca los costos financieros y que promueva la bancarización de las grandes masas de la población, no les conviene un actor que dispute la hegemonía y el negocio del pago de tarjetas de crédito y debito privado porque atenta contra su rentabilidad y el poder que significa tener el monopolio del sistema financiero. No les conveniente por al menos 3 razones: (I) si se reduce el uso de tarjetas de crédito y débito -que por cierto también tienen un incentivo-  perderán las jugosas comisiones; (II) el hecho de que la devolución sea realizada en una cuenta en el Banco Central significa que contablemente ese dólar está en el sistema pero ya no en sus balances, sino en el BCE, lo cual siempre le resta poder de monopolizar y emitir dinero a la banca privada (no nos engañemos la banca privada emite dinero sin respaldo desde que se decretó la dolarización hace 16 años); (III) resulta peligroso para los intereses de la banca que además las grandes empresas prefieran el sistema administrado por el Banco Central, porque les resta aún más su ganancia en la intermediación. Sólo imaginemos que una de las grandes empresas para pagar a otra no pase por el sistema financiero privado sino sea realizado por el Banco Central, ese momento el poder de intermediación sería disputado con mayor fuerza.

Debemos ser vigilantes, el dinero electrónico, el dólar electrónico, debe seguir siendo un instrumento público de la política pública, solo esto permitirá crear condiciones para que las grandes masas de la población puedan acceder a la bancarización en condiciones y costos razonables. Cuidado que van por él, la privatización está en el horizonte cercano, camuflado como una supuesta "ayuda en la administración" del sistema.

Fuente: http://www.celag.org/

 

     n° 502

31/08/2018

Frida Khalo