Semanario ALTERNATIVAS

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ARGENTINA

La apostasía tiene tantas definiciones como religiones existen. Dado que ninguna es más válida que otra no prestamos atención a ninguna de estas definiciones. Desde esta web proponemos la apostasía en el sentido de darse de baja de la Iglesia Católica.

Para apostatar, en el pasado, se debía recurrir a un artículo del Código de Derecho Canónico, una suerte de Código Civil eclesiástico. Aunque el apóstata no lo reconociera como una legislación válida, debía invocarlo si deseaba darse de baja. Hoy, gracias a Dios (sarcasmo), la ley de Hábeas Data protege nuestros datos de instituciones manipuladoras como la Iglesia Católica, por lo que podemos pedir que se nos dé de baja sin aparentes contradicciones.
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La Doctrina de la Inseguridad Nacional
21/04/09

Por Alfredo Grande
“nunca más al nunca más de los gobiernos cómplices, burócratas y cobardes”
(aforismo implicado)

El chico desaparecido tras ser detenido en una comisaría


Carta a la Presidenta por Luciano


“A más de dos meses de su desaparición, continuamos exigiendo: Juicio y castigo a los responsables. Basta de policía represora. Ni un pibe más desaparecido.” De esta manera concluye la “carta abierta” que la familia de Luciano Arruga -el chico de 16 años desaparecido después de haber estado detenido en la comisaría de Lomas del Mirador-, apoyada por organizaciones gremiales, políticas y de derechos humanos, presentó ayer en conferencia de prensa para que “todos los argentinos sepan lo que pasó”. También presentaron el escrito en la Casa Rosada y solicitaron una reunión con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner y con el gobernador bonaerense, Daniel Scioli. Por el caso, revelado hace diez días por Página/12, la Auditoría General de Asuntos Internos de la Bonaerense les tomó declaración a 25 efectivos del destacamento de Lomas del Mirador para investigar la desaparición, sin resultados hasta ahora.“El pedido más importante que tiene que unificarse en un único grito es el Nunca Más de casos con desaparecidos. Justo en un país que tuvo 30.000 personas desaparecidas en la dictadura y otros en democracia como Julio López, Miguel Bru e Iván Torres (en Comodoro Rivadavia)”, dijo a este diario Pablo Pimentel, presidente de la APDH de La Matanza y uno de los oradores de la conferencia de prensa realizada ayer en la sede central de la CTA.
(Diario Página/12 15/04/09)
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No es verdad –no lo es para mí aunque lo diga una persona tan respetable como el juez de la Corte, Eugenio Zaffaroni- que lo mejor que podemos ofrecerle a un adolescente de 14 ó 15 años al que se acusa de cometer un delito, sea el sistema penal.
No lo es porque las garantías jurídicas que les prometemos ya las tienen los mayores de 16, y eso no implica que el sistema penal haya dejado de ser selectivo, discriminatorio y estigmatizante, como nos lo enseñó en sus clases y en su obra el Dr. Zaffaroni.
Nos dijo y nos dice también que el sistema penal no resuelve ningún conflicto, que por el contrario, los agrava.
En una clase magistral brindada en Neuquén el 20 de marzo pasado, dijo: "hay que darles soluciones reales a los problemas reales, y esto no pasa por el sistema penal". En el mismo sentido planteó que "desmontar esta tendencia hacia el Estado penal es urgente" porque el derecho penal lleva "800 años inventando enemigos y no solucionó ningún problema". (Diario Río Negro del 21 de marzo de 2009)
¿Desde qué lógica ofrecerles a los pibes de 14 y 15 ese mismo sistema? Una posible respuesta la da el ex ministro de Seguridad de la provincia de Buenos Aires, León Arslanián. Luego de manifestarse de acuerdo con Zaffaroni, sobre la base de que “hoy en día un joven a los 14 años tiene una clara noción de lo que es un ilícito”, afirmó: “la discusión es estéril y confusa, porque para poder hacer esa reforma es necesario tener cárceles adecuadas para eso”.
Es decir: más cárceles para niños.
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INFANCIA-ARGENTINA: La miseria se ensaña en el nordeste

Por Marcela Valente

BUENOS AIRES, jun (IPS) - "Duele en el alma, pero aquí hay niños de ocho o nueve años que aspiran pegamento para calmar el hambre", afirma a IPS un médico rural de Corrientes, la provincia con mayor pobreza e indigencia infantil de Argentina, ubicada unos 1.000 kilómetros al norte de la capital del país.

Muchos niños y adolescentes colocan pegamentos de contacto en bolsas de plástico que luego se colocan en la nariz para aspirar las emanaciones de los solventes que libera el producto. Es la droga más barata del mercado y ni siquiera se trata de un producto ilegal sino de uso cotidiano, accesible en cualquier comercio.

Los promedios nacionales muestran que en Argentina la pobreza está en retroceso desde 2003, cuando alcanzó el récord de afectar a 54 por ciento de los 37 millones de habitantes como consecuencia del colapso económico y político de fines de 2001.

Sin embargo, los datos generales ocultan lo que ocurre en provincias del nordeste como Corrientes, donde la miseria es mucho más alta que en el promedio del país y se ensaña especialmente con los niños.

Datos de fines de 2006 del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) indicaban que 26,9 por ciento de la población argentina vivía bajo la línea de pobreza. Pero en Corrientes, 46 por ciento de sus habitantes están en esa condición. La indigencia, que a nivel nacional se ubicaba entonces en 8,7 por ciento, en ese distrito asciende a 18,1 por ciento.

Entre los menores de 14 años, que abundan en familias de escasos recursos, la pobreza se profundiza en todos los niveles. En el total del país, 40,5 por ciento de los niños y niñas son pobres. En las provincias del nordeste el porcentaje llega a 60 por ciento y en Corrientes trepa hasta 63,4 por ciento de los menores. →→→→SIGUE