Semanario ALTERNATIVAS

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CHILE

Cuando no se quiere gobernar se puede prometer cualquier cosa

CHILE - Propuestas económicas de los candidatos de izquierda

Ariel Zúñiga

 

Piñera es expulsado del velorio de una niña muerta en un lamentable incidente delictual, la televisión se apura en culpar a una concejala comunista de la airada protesta en contra del candidato presidencial. Un día después una situación similar se produce en Peñalolén cuando pobladores increpan al alcalde y al candidato presidencial demócrata cristiano Eduardo Frei. Todo indica que los candidatos oficiales deberán realizar sus actos proselitistas en privado puesto que cada vez es más difícil encontrar a los pasivos ciudadanos de cartón dispuestos a regalar votos e imagen a cambio de nada. A Bachelet le habían tocado casos similares en la región del Bio-bio, tras un aluvión, y en Puerto Aysen luego del “enjambre sísmico”.

El odio y el resentimiento se expresan aleatoriamente, con espontaneidad. Un periodista de TVN (Televisión Nacional) se preguntaba hoy porqué habían sido atacados los móviles de prensa luego de la concentración de la central de trabajadores CUT. Eso demuestra la ingenuidad o la hipocresía del profesional pues en la última semana no han escatimado esfuerzos por culpar a los “comuneros mapuches” de cada neumático pinchado en la Araucanía. Cuando los medios oficiales dicen “comunero” se refieren a un terrorista, a alguien dispuesto a estallar aviones en vuelo, secuestrar lactantes, no a una persona adscrita a una etnia disponiendo del legítimo derecho a la asociación o reunión. Apresaron a un “comunero” en Santiago, y a otro en Labranza, y se le incautaron sus “volantes” como si se trataran de armas de destrucción masiva; y otros once en la novena región a quienes se les imputa una acusación de un chivato anónimo. El cargo que se le imputa al joven de Labranza, mediante la prensa liderada en este tópico por TVN, es ser parte de la “banda” de Matias Catrileo. Éste último nunca lideró ni integró una “banda”, es una victima del gatillo fácil policial, muerto en la más absoluta impunidad, y la prensa equivale a terrorista el ser amigo de un mártir. Un par de piedras a los móviles es un acto de repudio insignificante y marginal en comparación a la operación de terrorismo comunicacional de estado que TVN encabeza.

Todo este odio y resentimiento podría ser el motor de una alternativa política electoral de izquierda si sus dirigentes quisieran transformaciones estructurales en vez que cuotas marginales de poder.

En la noche del martes siete de abril, TVN entrevistó latamente a Jorge Arrate, Tomás Hirsch y Guillermo Teillier. En conductor Juan Lavín se tomó todo el tiempo del mundo para que expusieran sus argumentos. El poder ha logrado neutralizar en forma tan exitosa su radicalidad que es posible que hablen, sin censura previa ni edición, y que eso no provoque absolutamente nada.

El pacto de omisión explicado por Teillier parece razonable pero lo que no se entiende es que su propuesta implique, en el mejor de los casos, dos diputaciones a penas, las que además ya tendrían nombre y apellido: Tomás Hirsch y Guillermo Teillier. Arrate por su parte, ex ministro y embajador de la concertación, aparece como el más radical de todos lo que habla por sí mismo del triste espectáculo ofrecido. Además Arrate ya estaría designado como el candidato del bloque lo que hace de las convenciones próximas un mero ritual de legitimación de una decisión tomada entre cuatro paredes.

Fuera de este asunto infame, Juan Lavín le concedió espacio para que cada uno de ellos explicara sus propuestas como pre candidatos presidenciales. Hirsch como en muchas ocasiones anteriores se mostró como el más convincente, locuaz y telegénico, una especie de Piñera de izquierda. Fue enfático en que se debía nacionalizar la gran minería del cobre, aumentar los impuestos a las grandes empresas y reducirlos a las personas. Teillier, en cambio, enfatizó en la acción económica directa del Estado destinada a crear empleo en las zonas deprimidas del país. Arrate propuso la subida de salarios por ley, hasta triplicar el sueldo mínimo en un lustro.

Las propuestas de Hirsch son, sin lugar a dudas, convincentes, salvo el que las defendiera sosteniendo que en Europa esto se hace sin inconvenientes ni escándalos. El candidato debería entender que no estamos en Europa, además que esa característica típicamente europea que describe es sólo de algunos estados. En el mundo existe un sistema instituido de comercio en desigualdad lo que permite que ciertos estados, aquello que consideramos primer mundo (lo que no incluye ni a Ucrania, Rumania o Bulgaria), puedan cobrar altos tributos a sus empresas, realizar cuantiosas prestaciones sociales (tendencialmente en baja hace décadas) y considerar a sus recursos naturales como estratégicos. Chile ni es parte del primer mundo ni tiene posibilidades de alguna vez serlo. En ese contexto nacionalizar la gran minería obligaría a indemnizar a los actuales propietarios y la subida de impuestos a tolerar la fuga de capitales. En un país desarrollado esta cuestión no sería determinante pero en el nuestro, en que no existe un desarrollo social, productivo y o educacional, podría producir la ruina.

Del mismo modo la anacrónica bomba inflasionaria propuesta por Arrate es inaceptable, pues subir los sueldos por decreto, cuando no se puede aumentar en la misma proporción la producción por decreto, nos lleva de vuelta y sin escalas a los románticos mil días de la unidad popular. Quizá por eso se considera un representante del socialismo allendista.

La propuesta de Teillier, en cambio, parece desarchivada del departamento de economía de la universidad de estalingrado. Aquí lo que importa es el empleo, pues sus clientes políticos son los trabajadores, por lo tanto no importa a qué se dediquen sino que sus vidas se dignifiquen mediante la diaria flagelación laboral. Cuando el periodista inquiere detalles, el presidente del partido comunista sin ponerse colorado ni amarillo le responde: “Por ejemplo en la zona del Bio-bio ha aumentado la cesantía por la crisis dejando en inactividad a miles de madereros. ¿Porqué no el Estado crea una empresa que construya artículos de madera? Que cree casas básicas, cuarteles de bomberos, que fabrique camas pues siempre se están quejando que los hospitales carecen de camas” (Sic)

El señor Teillier olvida, y lo peor pareciera que no por descuido, que la falta de camas en los hospitales es por la carencia de espacios para emplazarlas, cañerías de oxígeno, tendidos eléctricos, aparatos tecnológicos, y además que sus camas de madera made in Bio-bio quizá producirían una serie de problemas sanitarios que causa tedio detallar. Recuerdo el año 97’ cuando en medio de un largo paro estudiantil en la Universidad Austral, en Valdivia, el representante de la Jota (Juventudes Comunistas) quien ocupaba el cargo de presidente de la federación de estudiantes por ser un cantante del trillado repertorio del “canto nuevo”, propuso que la leche que no podía procesarse en el centro tecnológico (CTL), porque la barricadas impedían el acceso a los camiones, fuera regalada en las “poblaciones”. Los estudiantes de derecho, que por razones interesadas (atrasar el periodo de examinaciones) apoyaban la movilización, no protestaron por el evidente desatino de regalar leche perteneciente a pequeños propietarios. Los que no se contuvieron y protestaron airados fueron los estudiantes de medicina, química, medicina veterinaria, ingeniería en alimentos y agronomía. La presidenta de veterinaria tomó la palabra: “Esa leche debe ingresar al centro tecnológico pues aquí es donde se la pausteriza. Regalar esa leche sin pausterizar causaría la enfermedad y la muerte de muchos niños de esas poblaciones que se quiere ayudar”. A pesar de los reclamos ese paro produjo millonarias pérdidas a la economía de la zona y la improvisación, la florida y vacía verborrea, provocó una importante deserción de los militantes de izquierda y que por muchos años gobernara la derecha en la federación de estudiantes sin contrapeso.

Ante tales propuestas, el que la izquierda carezca de una oportunidad de ser gobierno, produce en parte un alivio.