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VENTA DE MUJERES VÍRGENES AL CRIMEN ORGANIZADO



La socióloga española Rosa Cobo dijo que es una tendencia que permea en México y toda Latinoamérica, pero ha tenido una de sus formas de expresión más crudas en Colombia, derivada del dominio del narcotráfico.

Monterrey - En el marco del Día Mundial de la No Violencia contra las Mujeres, la socióloga española Rosa Cobo denunció que los modelos de economía criminal impuestos por el narcotráfico han derivado en nuevas formas de violentar y someter a la mujer.

Precisó que México no está exento de una tendencia que permea en toda Latinoamérica y ha tenido una de sus formas de expresión más crudas en Colombia, mediante el comercio de niñas y jóvenes vírgenes para los capos del crimen organizado.

Cobo, una de las feministas con mayor impacto y reconocimiento en Europa, enumeró una serie de variantes de la violencia ejercida contra las mujeres a partir del modelo de economía neoliberal que las ha sacado del trabajo de la casa, a la vida laboral en las maquiladoras.

Los asesinatos de mujeres en Juárez, afirmó la experta, no son casuales, porque son una forma de expresar el rechazo al rompimiento de lo que ella llama el “contrato sexual”, una entidad teórica para explicar las relaciones del patriarcado que históricamente, enfatizó Cobo, se ha ejercido contra las mujeres en el mundo.

Además del feminicidio, que representa una de las formas de violencia más extrema contra las mujeres, ya que los varones se creen con el derecho de quitarle la vida a quien creen les pertenece, relató que el tráfico de niñas y jóvenes para insertarlas en el mundo de la prostitución es un problema creciente en todos los países.

Rosa Cobo echó mano de conceptos como el “contrato social” de Kant y de algunas tesis de Rosseau sobre la desigualdad para explicar con más facilidad el de “contrato sexual”.

Lamentó que en los países latinoamericanos incluido México en los últimos años, se vive cada vez más un dominio del crimen organizado, sin que el Estado pueda recobrar el control, lo cual hace peligrar las relaciones sociales y la equidad de género.

Cada vez es más frecuente que los padres o los esposos decidan llevar y traer a sus hijas y esposas a los centros de estudio y de trabajo debido a la violencia, lo cual calificó como una forma indirecta en la que las mujeres van perdiendo libertades que costó mucho conquistar.
La feminista está en Monterrey desde ayer, invitada por el Instituto Estatal de las Mujeres y la Facultad de Filosofía y Letras de la UANL, en el marco del Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres.
María Elena Chapa, presidenta del instituto, inauguró la conferencia con la entrega del Premio Nuevo León al Periodismo por la Igualdad 2012, que este año se otorgó a Rosaura Barahona, Sandra Aurora Estrada y Edgardo del Villar, además de una mención honorífica para Jazmín Zulema Coronado.
La conferencia que Cobo dictó ayer para el Instituto Estatal de las Mujeres se repetirá este jueves 29 en la Facultad de Filosofía y Letras.

Fuente: COMCOSUR MUJER

 


 

LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES AUMENTA 200% EN 30 AÑOS



Alejandro Gómez y Alberto Corona *



Entre los años 1980 y 2010 aproximadamente 91 mil mujeres fueron asesinadas en Brasil, mientras que en el primer semestre de 2012 los homicidios y las denuncias de violencia doméstica registraron un elevado incremento en Uruguay. En Colombia unas 500 mil mujeres declararon haber sido objeto de violencia sexual entre 2001 y 2009.

El “Mapa de la Violencia en Brasil 2012” presentó un suplemento especial titulado “Homicidios de Mujeres en Brasil”. El estudio mostró que la última década condensó 43,5% de las ocurrencias de violencia del período analizado. Entre los años de 1980 y 2010, aproximadamente 91 mil mujeres fueron asesinadas en Brasil, y el porcentaje de víctimas identificadas anualmente aumentó más de 200% en 30 años. El informe evidencia la existencia de un índice de 4,4 homicidios para cada grupo de 100 mil mujeres. Esa suma pone a Brasil en el séptimo lugar en la nómina de los países donde hay más feminicidios.

Según los datos del “Sistema de Información de Agravios y Notificaciones” del Ministerio de Salud, hubo 48.152 atendimientos a mujeres relacionados con la violencia familiar, sexual y otras formas más de agresión. El promedio de ocurrencias señala que cada cinco minutos, una mujer es agredida en el país.

En 69% de los casos denunciados, la mujer sufrió la agresión dentro de su propio hogar y el cónyuge se revela como el principal agresor. Después sigue la violencia en las vías públicas llegando al 17% de los casos. Tales notificaciones son efectuadas por el gestor de salud frente a la sospecha de situaciones de violencia.

El mapa de la violencia revela que el año de 2007 presentó la primera baja con relación a los homicidios contra las mujeres. La reducción fue atribuida a la ejecución de la ley María da Penha a fines de 2006. Sin embargo, el índice volvió a crecer sin interrupciones a partir de 2008.

Decididas a acabar con siglos de explotación y discriminación, las trabajadoras rurales y forestales brasileras idearon la Marcha de las Margaridas, una estrategia que les permite conquistar visibilidad, reconocimiento social e importantes reivindicaciones. La manifestación fue coordinada por la Confederación Nacional de Trabajadores de la Agricultura (Contag), que agrupa a más de cuatro mil sindicatos.

Realizada cada cuatro años en homenaje a la colega y líder sindical Margarida Alves -asesinada el 12 de agosto de 1983 por encargo de propietarios rurales y dueños de centrales azucareros de Paraíba-, la cuarta Marcha efectuada el 17 de agosto de este año en Brasilia tuvo como lema desarrollo sostenible, pero con justicia, autonomía, igualdad y libertad.

Para muchas de las cerca de 70 mil participantes, ese hecho tal vez fue clave para el gran paquete de medidas anunciado por la presidenta Dilma Rousseff en la clausura de la Marcha, como respuesta al pliego de peticiones presentado en el Palacio de Planalto (sede del gobierno) en julio pasado.

Al respecto, la secretaria de Mujeres de la Contag Carmen Foro evaluó de positiva la atención oficial a las reivindicaciones y recordó que desde 2000 las féminas brasileras han venido conquistando la adopción de políticas públicas. “Lo que vimos ahora es la implementación de esas políticas conquistadas", subrayó Foro, quien, pese a los avances, apuntó que las mujeres nunca vamos a estar satisfechas, siempre vamos a querer más, porque “es propio de la naturaleza de la mujer batalladora querer mejorar sus condiciones de vida”.

Horas antes de la clausura de la cuarta Marcha, con la presencia de la mandataria brasilera, unas 70 mil trabajadoras rurales y forestales marcharon por la avenida principal de Brasilia con grandes telas e inmensos carteles. La mayoría de ellos denunciaba la alta concentración de la tierra en Brasil y rechazaban el actual modelo de producción rural, porque favorece el latifundio que acaba con el medio ambiente y expulsa de sus lugares de residencia a millones de pobladores del campo.

En acto frente en la Explanada de los Ministerios, la secretaria nacional de la mujer del Partido Comunista de Brasil Liege Rocha exaltó que la alta participación en esta manifestación constituye una demostración del avance de las féminas y su voluntad de transformar Brasil y ser protagonistas de su historia. Entre los éxitos de las marchas anteriores destacan la jubilación de las trabajadoras rurales a los 55 años, la emisión de documentos de las mujeres que no conseguían acceso a políticas públicas como Bolsa Familia y la titulación en la división de la reforma agraria en nombre de ellas.

En su discurso de clausura, en el Pabellón de Exposiciones del Parque de la Ciudad, la mandataria brasilera enumeró una serie de acciones de su gobierno para favorecer a las mujeres del campo y la floresta, garantizó un diálogo permanente y periódico con ellas y se declaró una Presidenta Margarida. Exaltó que las mujeres representan cerca de la mitad de la población rural y son el cimiento generoso que da soporte a millones de familias e infantes, por lo que -acotó- el estado brasileño tiene la obligación de garantizar sus derechos.
Rousseff entregó a la Contag un cuaderno con la respuesta oficial a las peticiones, el cual destaca que entre las conquistas de la cuarta Marcha sobresalen la construcción y equipamiento de 16 unidades básicas de salud entre este año y el próximo. También se implantarán centros de referencia en salud, así como la Red Cegonha (Red Cigüeña), destinada a atender a la mujer durante todo el embarazo y hasta que el bebé cumpla los dos años de vida. (1)

Mujer colombiana, una mayoría en precariedad


Las mujeres colombianas son una de las principales víctimas del conflicto armado interno y sus secuelas, como el desplazamiento, la exclusión social, la impunidad y la violencia en sus distintas manifestaciones. Estadísticas recientes revelan la magnitud de un fenómeno muchas veces oculto, pero cuya realidad tiene un hondo impacto en el entramado sociopolítico, económico y cultural del país.
Fuentes especializadas sostienen que las mujeres constituyen aproximadamente el 85% de las sobrevivientes del conflicto armado interno. De ellas el 80% termina en situación de desplazamiento, mientras un 16% ha sido víctima de violencia sexual, causa directa de estas forzadas migraciones internas.

Un estudio realizado en 2010 en más de 400 municipios con presencia de actores del conflicto subraya que entre 2001 y 2009 unas 500 mil mujeres declararon haber sido objeto de violencia sexual. La investigación, una de las pocas existentes sobre este tema, refiere que 74.698 de ellas responsabilizaron de esa agresión a diversos actores armados ilegales, mientras 21.036 señalaron directamente a la fuerza pública.

Sin embargo, pese a lo escalofriante de estas cifras, algunos expertos y organizaciones de derechos humanos consideran que no reflejan la real magnitud del problema. Por lo general, las mujeres agredidas no denuncian los abusos por miedo a sus victimarios o desconfianza en un sistema judicial corroído por la corrupción, según reconocen las propias autoridades.

Para ellas acceder a las instancias judiciales implica un alto riesgo: ser nuevamente victimizadas al sufrir la marginación social y la estigmatización. De ahí que la violencia sexual sea quizás el único de los delitos que permanece “invisible”. Pero no todo se reduce a este fenómeno. También son víctimas de otras agresiones que traen aparejadas cambios en las relaciones intrafamiliares y redefinición en las identidades de género.

Uno de los factores desencadenantes lo constituye el desafío de huir para salvar la vida y con ello la familia, la búsqueda de un nuevo asentamiento en condiciones adversas y la asimilación de una experiencia traumática de fuerte repercusión emocional, que las sume en una indefensión total.
Los factores económicos y la violencia -precisan diferentes estudios- siguen siendo los principales elementos aparejados a grandes desplazamientos de población, que ya sobrepasan los cuatro millones de personas en el país. Un fenómeno, argumentan, de proporciones inocultables por las violaciones de los derechos humanos y los elevados costos sociales de las operaciones de despojo y expulsión violenta, en las que las mujeres llevan la peor parte por su vulnerabilidad y subestimación de sus necesidades.

También salta a la vista la elevada proporción de jefas de hogar en condiciones precarias, sobre quienes recaen las responsabilidades de la reproducción y el sostén familiar. Entre ellas hay una elevada cifra de viudas, sin las garantías mínimas para asumir esas responsabilidades.

Por otra parte, los expertos señalan que estas jefaturas femeninas traen consigo un círculo vicioso de pobreza, ante la desprotección del Estado; por lo general se vinculan al mercado informal del trabajo con remuneraciones salariales inferiores a las de los hombres.

Como consecuencia, se encuentran en condiciones desventajosas para proveer las necesidades básicas de sus dependientes: vivienda, alimentación, vestuario, salud y educación, entre otros. De esos hogares -según estadísticas- proceden importantes grupos de niños que trabajan para el sustento familiar, al tiempo que las deserciones escolares se incrementan. (2)

Aumentan los homicidios y denuncias de violencia doméstica en Uruguay
Los homicidios y las denuncias de violencia doméstica tuvieron un elevado incremento en Uruguay en la etapa enero-julio de este año, comparada con similar período de 2011. Las muertes saltaron a 163 en la fase de referencia de 2012 cuando el año precedente y en 2010 fueron, respectivamente, 104 y 125, indicó el Observatorio Nacional sobre Violencia y Criminalidad. (La República)

En cuanto a acusaciones por hechos violentos en los hogares, las autoridades policiales recibieron poco más de 12 mil al cierre del séptimo mes, para un aumento de 28,7% en relación con 2011. El viceministro del Interior Jorge Vázquez comentó a la versión digital del periódico Ultimas Noticias que estos delitos “son difíciles de prevenir y combatir”.

“Es de mucha preocupación, porque hoy tenemos muchos elementos técnicos para ayudar a resolver el problema, pero lo que importa es que el delito no se cometa”, añadió Vázquez a la publicación. Según Karina Ruiz, del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), en Uruguay “no hay un aumento de la violencia, sino una mayor visibilización a partir de las distintas respuestas que el Estado está brindando”.

Por un lado, explicó, las mujeres piden ayuda y denuncian más, lo que no ocurría unos años atrás. Cuando una mujer iba a denunciar, se la cuestionaba. Ahora hay otra responsabilidad: se la escucha, asesora y apoya. Se han ido derribando mitos y hemos ido desnaturalizando la violencia basada en género, puntualizó.

Lo cierto es que la violencia doméstica es motivo de preocupación hace varios meses por el aumento de víctimas asesinadas por sus parejas, o ultimadas en defensa propia. En lo que va de año suman 19 las personas fallecidas por este motivo, mientras también crecieron las violaciones, 162 denuncias en la actual fase contra 136 en el período precedente.

Por otro lado, el informe “Estadísticas 2011, persistencia de desigualdades, un desafío impostergable para la reforma social” confirmó que las uruguayas tienen dificultades para acceder al mercado laboral por tener a su cargo tareas domésticas y cuidar hijos. La comunicación es fruto de un estudio del Instituto Nacional de la Mujeres y el Fondo de Población de ONU.

Las adultas representan el 52% de la población de Uruguay, y en 2011 presentaron una tasa de actividad 20 puntos menor a la de los varones, 55,6 contra 74.4, según el estudio. En cuanto a la tasa de desempleo es de un 4,5% en el sexo femenino y 7,7% en el masculino, una mejoría en comparación con 2007. (3)

Los números presentados indican que un gran porcentaje de mujeres carecen de autonomía económica y en referencia con la educación, se exige más a ellas que a los hombres a la hora de acceder a un empleo o mejorar los salarios. El ministro de Trabajo Eduardo Brenta reconoció dificultades al mercado laboral ubicadas fundamentalmente con el rol de las mujeres en la sociedad, “básicamente tienen el cuidado de niños, personas con discapacidad o adultos mayores”.

La ONU otorga subsidios para enfrentar la violencia contra mujeres
Según un reporte de la agencia ONU-Mujeres que dirige la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, siete de cada 10 féminas son hoy víctimas de agresiones físicas o sexuales durante su vida a nivel mundial. Y 603 millones de ellas viven en países donde la violencia doméstica todavía no se considera un delito.

El pasado 8 de noviembre la agencia ONU-Mujeres anunció el otorgamiento de subsidios a 18 países, de ellos cinco de América Latina y el Caribe, provenientes del Fondo Fiduciario de Naciones Unidas para el fin de la violencia contra las féminas. Los proyectos beneficiados pertenecen a entidades de Perú, Colombia, Belice, Haití, Cabo Verde, Malawi, Libia, Papua Nueva Guinea, Tailandia, Armenia, Serbia, Congo Democrático, Sudán, Uganda, Kenya, Costa de Marfil, Túnez y Nepal.

El total de recursos liberados asciende a ocho millones de dólares y favorecerán en particular a iniciativas enfiladas a las mujeres inmersas en situaciones de conflicto y en los llamados países en transición. El fondo fiduciario de la ONU para enfrentar ese problema fue creado hace 16 años y hasta ahora ha asignado recursos por unos 86 millones de dólares a más de 350 proyectos en 128 naciones y territorios.

Al respecto, Bachelet acaba de lanzar un llamamiento a gobiernos, empresas y fundaciones para que realicen mayores contribuciones a ese mecanismo de lucha frente a la violencia contra las mujeres y las niñas. Este año, el fondo solo pudo respaldar el uno por ciento de las 2.210 solicitudes de subvenciones recibidas de 121 países y de un total de 1.100 millones de dólares pedidos solo pudieron otorgarse 8,2 millones, agregó la fuente.

Por otro lado, la canciller mexicana Patricia Espinosa y la jefa de la diplomacia estadounidense Hillary Clinton suscribieron el 18 de septiembre en Washington un memorándum sobre igualdad de género, empoderamiento y derechos humanos de las mujeres, que reafirma el compromiso político de ambas dependencias de incluir plenamente los temas de género en el manejo de la agenda bilateral.
Se trata de un acuerdo marco que permitirá a ambos gobiernos identificar en el futuro iniciativas concretas de cooperación, cuya ejecución se realizará en coordinación con las dependencias y entidades correspondientes.

Notas:
1. El cuaderno prevé la realización de la campaña nacional de prevención del cáncer de cuello de útero y de mama, así como la elaboración de un plan integrado de vigilancia de las poblaciones expuestas a los agrotóxicos. Incluye además el incremento de la compra a la agricultura familiar de los productos para la merienda escolar y asegurar la participación de las organizaciones femeninas como representantes de la sociedad civil en el Consejo de Alimentación Escolar. Igualmente, prevé la creación de un grupo interministerial para discutir criterios con vistas a la implantación de jardines infantiles en la zona rural, y la creación de tres unidades fluviales en la Amazonía a fin de emitir documentos que den ciudadanía a las mujeres del campo y la floresta. Se garantizará un mínimo de 30% de mujeres en las personas beneficiadas con el servicio de asistencia técnica agrícola. Además, la institución de un grupo de trabajo para la elaboración de un programa nacional de agroecología y el inicio del diagnóstico de todos los asentamientos rurales del país con vistas a definir cómo encaminar la cuestión del acceso a la tierra de ahora en adelante.

2. Despojadas de su tierra, su ambiente, su cultura y desgarradas por las pérdidas de sus cónyuges, hijos, hermanos o nietos, las mujeres se ven obligadas a redefinir sus proyectos vitales y a asumir los desafíos de la sobrevivencia en condiciones nuevas, privadas de apoyo institucional o gubernamental en la mayoría de los casos. En tanto, a quienes intentan retornar a sus lugares de origen o construir proyectos colectivos solo les queda recurrir a la acción solidaria, ante la permanencia de las condiciones y la violencia que originaron su desplazamiento forzado.

3. El informe detalló que el comportamiento respecto a la participación en el empleo varía según el género y la cantidad de hijos. Cuantos más descendientes tenga la pareja, el hombre trabaja más en tanto la mujer desarrolla tareas de hogar y cuidado de los niños. La mitad de las féminas acceden a trabajos en servicios sociales principalmente salud, educación y servicio doméstico, y una de cada cuatro afrodescendientes desempeña tareas en la actividad doméstica.

* Corresponsales de Prensa Latina en Brasil y Colombia.



Fuentes:  Bolpress / COMCOSUR MUJER

 

 

 

 

 

       

 

 

  

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N°246---07/12/2012