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MUNDO -responsable de la página: Tito Decelles

 

Alemania ante el espejo de la emigración

Àngel Ferrero · · · · ·
 
05/12
 


 

 

«Vienen a quitarnos el trabajo», «hay demasiados», «no se integran»... Todo esto se lo he oído decir a los alemanes de los turcos, rusos y españoles, a los españoles de los latinoamericanos, rumanos y árabes y a los árabes de los africanos. La inmigración es las más de las veces una matrioshka donde siempre hay alguien por debajo de ti. O por encima. Que se lo pregunten a los alemanes, que desde hace unas semanas se llevan las manos a la cabeza con las declaraciones de Natalie Rickli, una destacada político del Partido Popular Suizo (SVP). En una cadena de televisión local, Rickli se quejó de que en Suiza hay demasiados alemanes. Ya antes se había descolgado en el diario Sonntags-Blick afirmando que «cuando en las montañas suizas hay solamente Serviertöchter (camareras) alemanas y médicos alemanes que sólo atienden a pacientes alemanes, entonces dejo de sentirme como si estuviera en mi propio país.» Según Rickli, los inmigrantes alemanes suponen una carga para el estado y la sociedad suiza en todos sus aspectos –desde el mercado laboral, las escuelas y las universidades hasta el transporte público y los alquileres– y no sólo desplazan de sus puestos de trabajo a los trabajadores autóctonos, sino también a los en Suiza estimados trabajadores croatas o serbios. «Quien, como alemán, quiera saber qué siente un trabajador emigrante al no ser bien recibido en el extranjero, debería mudarse a Suiza», escribe el respetable semanario Spiegel, y añade: «para ser más exactos, a la zona germanoparlante del país. Allí un nada desdeñable 36% de la población opina que en su hermosa república alpina viven demasiados alemanes.» [1]

 

Estos trabajadores alemanes que hacen sus maletas para marcharse a Suiza lo hacen buscando, como todos, mejores salarios y condiciones laborales. Son la razón inmediata, probablemente por delante de las tendencias demográficas del país, de la cacareada carencia de mano de obra cualificada que ha atraído en los últimos dos años a miles de ciudadanos españoles, griegos e italianos a Alemania. El empobrecimiento de los países del sur de Europa y Europa oriental, que tensa las relaciones europeas entre centro y periferia, ha servido en última instancia para crear un enorme ejército industrial de reserva dispuesto a aceptar los puestos de trabajo que no quieren desempeñar los alemanes y a hacerlo tanto por peores condiciones laborales –salarios más bajos a cambio de jornadas de trabajo más largas– como por la ausencia, en la práctica, de toda protección sindical.[2] Peor todavía: si los alemanes se ven forzados algún día a retornar de Austria o de Suiza no sólo se encontrarán con que sus anteriores plazas de trabajo han sido ocupadas por otros, sino con un mercado laboral mucho más deteriorado. ¿Y qué lección han aprendido los alemanes de todo esto? Pues absolutamente ninguna. Los alemanes del Este no reciben más que varazos de sus compatriotas del Oeste –el último, el cierre de varias fábricas productoras de placas solares en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, que ha devuelto a la región a una segunda desindustrialización– y una vez más hacen las maletas para encontrar mejor suerte en el Oeste, en lo que supone un flujo migratorio interno silencioso, pero constante. Suficiente tienen con lo suyo como para protestar por los demás. Si éste es el trato entre alemanes, ¿qué les cabe esperar a los extranjeros? Éste es el Modell Deutschland para Europa, versión 2012: a este retorno a la extracción de plusvalía absoluta más cruda, sostenido por un ejército industrial de reserva constantemente desplazándose por Europa –lo que obstaculiza, por supuesto, toda unidad de los trabajadores–, con el que Alemania intenta mantener a toda costa su posición de nación exportadora frente a la creciente competencia de los países emergentes, se interponen sin embargo la complejidad del idioma y la falta de lo que los sociólogos alemanes dan en llamar “una cultura de bienvenida”, producto de la irregular historia del país. En Alemania un emigrante nunca se siente como en casa. Y quizá el objetivo sea precisamente ése: no por casualidad las autoridades de Alemania occidental acuñaron en la década de los cincuenta el término “Gastarbeiter”, que significa, literalmente, “trabajador invitado”. ¿Y qué invitado se queda a vivir para siempre en la casa de su anfitrión?

 

Si no se solventan estos problemas que se arrastran durante lustros, el resultado amenaza con ser explosivo. Por una parte, la creciente alienación de los países del sur de Europa del proyecto europeo, capitalizado por las élites franco-alemanas para su propio beneficio. Por la otra, una creciente división social en Alemania que viene acompañada de otra segregación, más peligrosa aún si cabe, de tipo racial, tanto en el ámbito educativo y laboral como en el urbano, con la aparición de barrios donde la población de inmigrantes pobres es ya mayoritaria. Y ya sabemos por lo ocurrido en el Reino Unido en los ochenta y en las banlieues francesas en los noventa adónde conducen estos polvorines sociales. La cosa sería ya grave si no fuera porque algunos partidos políticos comienzan a cosquillear peligrosamente la glándula del nacionalismo alemán buscando votos en un sistema de partidos cada vez más fraccionado. Y no sólo, como cabría esperar, la extrema derecha y los conservadores.[3] Entrevistado por el diario Bild, el socialdemócrata Peer Steinbrück se declaró en contra de la expulsión del partido de Thilo Sarrazin por sus tesis racistas basadas en teorías seudocientíficas –«aparte del último capítulo, apenas puede decirse nada en contra de la mayor parte del análisis de Sarrazin»– y añadió que quien emigre a Alemania «debe aportar con su cualificación una plusvalía y no ser una carga [para el Estado]» [4] Si de una virtud no carece Steinbrück ésa es la claridad de expresión. Peer Steinbrück, que fue ministro de Finanzas en el anterior gobierno de Merkel –«el multiculturalismo ha muerto», recuerden–, será probablemente el próximo candidato a la cancillería del SPD, un partido que, si no recuerdo mal, en una ocasión estuvo por algo así como el socialismo e incluso mucho antes por el socialismo sin más.

 

Alemania, ¿tierra de emigrantes?

 

Por eso acaso convenga recuperar un artículo de Michael Bodemann aparecido el otoño pasado en el Blätter für deutsche und internationale Politik sobre los emigrantes alemanes en Estados Unidos que mereció mayor atención y que es –o debería de ser– una llamada a la humildad. [5]

 

Como su autor recuerda al comienzo del artículo, en los siglo XVIII y XIX los alemanes llegaron a constituir en algunas zonas de los EE.UU. la comunidad de inmigrantes más numerosa, lo que generó el rechazo frontal de los colonos anglosajones. Así, a mediados de la década de los cincuenta del siglo XVIII, la administración y la iglesia de Pensilvania exigió –pero no consiguió– el establecimiento de matrimonios forzosos entre alemanes y anglosajones así como la prohibición de hablar el alemán en público. Los mismísimos Founding Fathers Thomas Jefferson y James Madison temían que la religión y el régimen absolutista del que procedían los alemanes acabase suponiendo una amenaza a la neonata república estadounidense. Benjamin Franklin fue más lejos todavía y afirmó en una carta que «quienes llegan hasta aquí son por lo general del tipo más ignaro y estúpido de su propia nación... y dado que pocos de los ingleses entienden el idioma alemán, no pueden dirigírseles desde la prensa o el púlpito, haciendo prácticamente imposible eliminar los prejuicios que pudieran ocuparles... No estando acostumbrados a la libertad, no saben hacer un uso modesto de la misma... Aún recuerdo cuando modestamente declinaron toda intromisión en nuestras elecciones, pero ahora llegan en masa, y traen a todos consigo, excepto en uno o dos condados... En pocas palabras, el flujo de su importación debería dirigirse de ésta a otras colonias, como Ud. juiciosamente propone, pues de lo contrario pronto nos superarán en número de tal modo que todas las ventajas que tenemos no seremos en mi opinión capaces de preservarlas, sea nuestro lenguaje, e incluso nuestro gobierno.» Y en otro lugar, y en tonos abiertamente racistas, se preguntaba: «Por qué Pensilvania, fundada por los ingleses, debería convertirse en una colonia de extranjeros, que dentro de poco serán tan numerosos que nos germanizarán en vez de anglificarlos nosotros a ellos, y que nunca adoptarán nuestro idioma y costumbres como no pueden adquirir nuestra complexión física. Lo que me lleva al siguiente comentario: que el número de gente puramente blanca en el mundo es proporcionalmente muy pequeño. Toda África es negra o morena (tawny). Asia principalmente morena. América (excluyendo a los recién llegados) también lo es por completo. Y en Europa, los españoles, italianos,francesesrusos suecos son por lo general lo que denominados de complexión atezada (swarthy); como también lo son los alemanes, con la salvedad de los sajones, quienes, junto con los ingleses, constituyen el cuerpo principal de gente blanca sobre la faz de la Tierra.» [6] Tal era el miedo a la presencia de los alemanes que, hasta el día de hoy, EE.UU. carece de lengua oficial, pues se temía que cualquier votación condujese a la victoria del alemán –un idioma que, por lo demás, unía a los inmigrantes alemanes, austriacos y suizos independientemente de su confesión religiosa (protestante, católica o judía)– por encima del inglés.

 

El primer flujo migratorio, del siglo XVII hasta 1815, se compuso de menonitas, huteritas y otras confesiones anabaptistas perseguidas en Europa, y dejó paso según Bodemann a un segundo período que se extiende desde el Congreso de Viena de 1815 hasta el comienzo de la Primera Guerra Mundial. Durante este período fueron los exiliados de la fracasada Revolución de marzo de 1848 quienes dejaron una mayor huella en los Estados Unidos. Los alemanes, escribe Bodemann, «se concentraban en “Little Germanies”, como ocurrió en Nueva York, Milkwaukee, Baltimore, St. Louis y Filadelfia. En Chicago, entre 1850 y 1914, entre el 25 y el 30% de la población era de origen alemán.»

 

Durante todo este espacio de tiempo los alemanes constituyeron lo que hoy se conoce como una “sociedad paralela”: «Los inmigrantes, también en la segunda generación, seguían hablando alemán, leyendo periódicos alemanes, llevando a sus hijos a escuelas alemanas, atendiendo misa en lengua alemana, celebrando festividades alemanas, acudiendo los fines de semana durante el verano a losBiergarten y en invierno consumían su tiempo, en una economía comunitaria, en sus propios clubes de caza, sociedades obreras o coros y teatros en lengua alemana.» Sus costumbres siguieron siendo durante mucho tiempo –por extraño que nos parezca ahora, cuando los conservadores creen haber fundido la diversidad cultural europea en las supuestas “raíces cristianas” (o incluso “judeocristianas”) de Europa– ajenas a la población estadounidense. Así, mientras para los puritanos era «el domingo un día de reflexión, de recogimiento en la parroquia y en el hogar, para los alemanes, independientemente de si eran protestantes, católicos o socialistas, era un día para pasar con la familia haciendo picnic o en los Biergärten, con cerveza y canciones.» Tanto rechazo generaban los alemanes que «la contratación de alemanes fue percibida como un signo de deslealtad en la joven nación de orientación anglosajona, y en algunos lugares se intentó por medio de la legislación obstaculizar la apertura y el funcionamiento de las escuelas alemanas.» Los alemanes fueron, junto a los irlandeses, el grupo étnico más discriminado en Estados Unidos. Una noticia del Christian Examiner de 1851 comenzaba con la siguiente advertencia apocalíptica: «dos razas han aparecido para desafiar el predominio de los ingleses […] hablamos por supuesto de los irlandeses y de los alemanes.»

 

La población anglosajona miraba con inquietud y desconfianza a los recién llegados. ¿Era su intención como súbditos del káiser fundar un imperium in imperio en los Estados Unidos? ¿O traían consigo algo todavía peor? Michael Bodemann recuerda que «en torno a 1850 [los alemanes] constituían más del 80% de la fuerza de trabajo, y aún en 1900  dos tercios de la misma.» De los ocho acusados en los sucesos de Haymarket en Chicago –el origen de la celebración del Primero de Mayo–, por ejemplo, seis eran de origen alemán y los carteles llamando a la manifestación se imprimieron en inglés y en alemán. El Chicago Tribune publicó la siguiente y reveladora crónica: «los más entusiastas de entre el público eran los alemanes. Entre sus filas había igualmente un enorme número de polacos y bohemios (Böhmisch), junto a personas de aspecto estadounidense que se acercaron a observar qué ocurría.» A lo que Bodemann comenta con acierto: «alemanes como participantes entusiastas, americanos como espectadores pasivos. Aquí vemos cómo se alza el dedo acusador que dice: “como inmigrantes no anglosajones estáis obligados a ateneros a las normas estadounidenses existentes, y vuestro socialismo no pertenece a ellas.» 

 

Los germano-americanos fueron obligados a asimilarse por completo y renunciar a su identidad en la Primera Guerra Mundial, aprovechando las hostilidades con el Segundo Imperio que desataron una oleada de germanofobia por todo el país. Del sentimiento como tales –a diferencia de afroamericanos, asiático-americanos, etc.– no queda ni rastro. Pero por otra parte, su tradición cultural enriqueció la cultura estadounidense (cuyo melting pot es, sin duda, el producto más valioso): las icónicas hamburguesa yhot dog –o, si lo prefieren, frankfurts o wieners– son, como no es difícil deducir, de origen alemán, como lo son el abeto navideño o Santa Claus. Los alemanes trajeron consigo la cerveza, una bebida que favorece el consumo social frente al individualista whisky. «Hoy –concluye Bodemann– nos planteamos la cuestión de si el pasado germano-americano en la época de la Primera Guerra Mundial es un espejo de nuestro propio futuro en Alemania o si la sociedad alemana –como ocurrió, al menos parcialmente, en los Estados Unidos antes de la Primera Guerra Mundial– está dispuesta a seguir aceptando el multiculturalismo.»

 

Alemania se mira ante el espejo de la emigración y no se reconoce.  

 

Notas:

[1] Schweiz: SVP-Politikerin Rickli sieht Masse der Deutsche als Problem”, Spiegel, 29 de abril de 2012.[2] Jörn Boewe, “El nuevo ejército industrial de reserva”, Sin Permiso, 24 de julio de 2011. [3] A comienzos del mes de marzo la ministra Ursula von der Leyen anunciaba la exclusión de las ayudas Hartz-IV para los ciudadanos de 14 países de Europa, Noruega, Islandia y Turquía que no hayan trabajado en Alemania. Véase: Arbeitsmarkt: Regierung will Hartz-IV für EU-Zuwanderer stoppen”,Spiegel, 9 de marzo de 2012; Rafael Poch, “Alemania se vacuna contra la emigración oportunista del sur de Europa”, La Vanguardia, 10 de marzo de 2012. [4] Steinbrück gegen Auschluss von Sarrazin aus der SPD”, Bild, 10 de febrero de 2011. [5] Michael Bodemann, “Der deutsch-amerikanische Bindestrich. Eine Lektion in Multikulti aus der Geschichte der USA”, Blätter für deutsche und internationale Politik, n. 7/2011, 111-120. [6] Ben Franklin on 'Stupid, Swarthy Germans'”, Dialog International, 5 de febrero de 2008.

 

Àngel Ferrero es miembro del Comité de Redacción de SinPermiso.

Fuente: http://www.sinpermiso.info/

 


 

Una nueva ley autoriza la guerra contra Irán


Dennis Kucinich
Huffington Post

Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens


El Congreso estudia esta semana dos documentos legislativos relacionados con Irán. El primero debilita una solución diplomática con Irán y reduce los obstáculos para la guerra. El segundo autoriza una guerra optativa contra Irán y comienza los preparativos militares correspondientes.

H.Res.568: Elimina la alternativa más viable a la guerra

Se espera que la Cámara vote la H.Res. 568. Leed la resolución. La Sección (6) rechaza cualquier política de EE.UU. de esfuerzos para contener un Irán con capacidad de armas nucleares. La Sección (7) insta al Presidente a reafirmar la inaceptabilidad de un Irán con capacidad de armas nucleares y la oposición a cualquier política que dependa de la contención como una opción en respuesta a un enriquecimiento iraní.

Este lenguaje representa un cambio significativo en la política de EE.UU. y garantizaría el fracaso de las conversaciones con Irán, programadas para el 23 de mayo. La actual política de EE.UU. es que Irán no puede adquirir armas nucleares. La H. Res. 568 traza la “línea roja” de la acción militar si Irán logra una “capacidad” de armas nucleares, un término nebuloso e indefinido que podría incluir un programa nuclear civil. Por cierto, es probable que un acuerdo negociado para impedir un Irán con armas nucleares e impedir la guerra incluyera el enriquecimiento iraní con propósitos pacíficos según el marco del Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares con estrictas salvaguardias e inspecciones. Este lenguaje imposibilita una solución negociada semejante.

Al mismo tiempo, el lenguaje baja el umbral de un ataque a Irán. Los países con “capacidad” de armas nucleares incluirían muchos otros países como Japón o Brasil. Es un umbral poco realista.

El exjefe de gabinete del secretario de Estado Colin Powell ha declarado que esta resolución “se lee como la misma partitura que nos condujo a la guerra de Iraq”.

H.R. 4310: Autoriza la guerra contra Irán y prepara a las fuerzas armadas para ella

Mientras H. Res. 568 debilita nuestros esfuerzos diplomáticos y reduce los obstáculos para la guerra., H.R. 4310, La Ley de Autorización para la Defensa Nacional (NDAA) para el Año Fiscal 2013 inicia los preparativos para la guerra. La Sección 1221 convierte la acción militar contra Irán en una política de EE.UU. La Sección 1222 instruye a nuestras fuerzas armadas a fin de que se preparen para la guerra.

SEC. 1221. DECLARACIÓN DE POLÍTICA

(a) Conclusiones, el Congreso llega a las siguientes conclusiones:

(2) Al mismo tiempo, Irán podría alcanzar pronto una capacidad de armas nucleares, un hecho que amenazaría los intereses de EE.UU., desestabilizaría la región, alentaría la proliferación nuclear regional, empoderaría y envalentonaría aún más a Irán, el principal patrocinador estatal de terrorismo del mundo, y le daría los instrumentos para amenazar a sus vecinos, incluido Israel.

El Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA), así como los servicios de inteligencia de EE.UU. e Israel, han estado todos de acuerdo en que Irán no posee actualmente una bomba nuclear, no está construyendo un arma nuclear y no tiene planes de hacerlo. Funcionarios, tanto estadounidenses como israelíes, también están de acuerdo en que un ataque a Irán solo retardaría su programa nuclear y en realidad lo alentaría a buscar un arma nuclear.

Un contacto diplomático continuo con Irán es la única manera de asegurar transparencia e impedir un Irán con armas nucleares. El rechazo o frustración de un acuerdo basado en inspecciones que buscamos actualmente con Irán, incluso si los analistas expresan un cuidadoso optimismo de que es posible lograr un acuerdo a corto plazo, hace que una acción militar preventiva contra Irán sea más probable.

(7) A fin de impedir que Irán desarrolle armas nucleares, EE.UU., en cooperación con sus aliados, debe utilizar todos los elementos de poder nacional, incluyendo la diplomacia, sólidas sanciones económicas y preparativos verosímiles, visibles, de una opción militar.

El seguimiento de esas opciones no diplomáticas, contrariamente al mito popular, no ayuda a las negociaciones. La política de EE.UU. durante las tres últimas décadas ha adoptado primordialmente la forma de sanciones económicas, amenazas y sanciones. Ninguna de estas cosas ha producido un cambio significativo en la conducta del gobierno iraní o ha logrado la transparencia que buscamos. De hecho, la historia ha demostrado que las sanciones frecuentemente preceden a la guerra, no la impiden. Las sanciones afectan a los mismos iraníes comunes y corrientes a los que supuestamente apoyamos y debilitan sus esfuerzos por alentar un cambio democrático en su país. La amenaza de una acción militar contra Irán solo puede debilitar las negociaciones diplomáticas sensibles y críticas que podrían ser nuestra última oportunidad de lograr la transparencia y cooperación que buscamos por parte del gobierno iraní.

(8) A pesar de todo, hasta la fecha, las iniciativas diplomáticas, sanciones y otras acciones no cinéticas respecto a Irán no han llevado a que el gobierno iraní abandone su programa de armas nucleares.

EE.UU., el OIEA e Israel han reconocido en público que Irán no tiene un programa de armas nucleares. En una entrevista de enero de 2012 en Face the Nation de CBS , el secretario de Defensa Leon Panetta declaró inequívocamente que Irán no trata de construir un arma nuclear. Esta cláusula además ignora que EE.UU. e Irán apenas han emprendido negociaciones directas. Antes de las negociaciones del mes pasado, EE.UU. e Irán solo habían tenido 45 minutos de conversaciones directas desde 2009.

(b) Declaración de Política. Será política de EE.UU. tomar todas las medidas necesarias, incluida la acción militar si es necesario, para impedir que Irán amenace a EE.UU., sus aliados o a los vecinos de Irán con un arma nuclear.

Esto constituye una autorización para el uso de fuerza militar contra Irán. Ignora las advertencias de actuales y antiguos máximos oficiales militares de EE.UU. que se han pronunciado contrarios al uso de fuerza militar contra Irán, incluidos el ex secretario de Defensa Robert Gates, y el actual secretario de Defensa Leon Panetta. Un sondeo de febrero de 2012 demostró que menos de un 20% del público israelí apoya un ataque a Irán aprobado por EE.UU. El Congreso debe evitar los mismos errores que cometió en la guerra de Iraq y rechazar todo lenguaje que pueda interpretase como una autorización para la guerra contra Irán.

SEC. 1222. PREPARACIÓN MILITAR DE EE.UU. EN MEDIO ORIENTE

Sección 2 (A) Un pre-posicionamiento de suficientes suministros de aviones, municiones, combustible y otros materiales para misiones aéreas y marítimas en sitios avanzados cruciales en Medio Oriente y el Océano Índico;

(B) mantener suficientes recursos navales en la región a fin de señalar la resolución de EE.UU. y reforzar las capacidades de EE.UU. para lanzar una campaña continua por mar y aire contra una serie de objetivos nucleares y militares de Irán, proteger embarques por mar e impedir represalias iraníes contra intereses de EE.UU. en la región.

(D) realizar ejercicios de flota naval similares al gran ejercicio de marzo de 2007 de la Quinta Flota de EE.UU. en la región para demostrar la capacidad de mantener abierto el Estrecho de Ormuz y para contrarrestar el uso de misiles contra barcos y de enjambres de lanchas motoras de alta velocidad.

Una simple lectura de estas provisiones en H.R. 4310 consideradas en conjunto con H.R. 568 deja claro que: el Congreso está preparando el terreno para la guerra contra Irán.

Dennis Kucinich, es representante del 10º Distrito de Ohio en el Congreso de EE.UU.

Fuente original: http://www.huffingtonpost.com/rep-dennis-kucinich/ndaa-authorizes-war-again_b_1524474.html

 


 

 

Ocupación de un bosque en Normandia contra la construcción de la línea de muy  alta tensión

Canya de la Muntanya

Desde hace un mes un bosque esta ocupado para frenar las obras. Aquí se encuentra gente de horizontes muy diferentes pero que esta de acuerdo sobre una cosa: estamos contra los proyectos faraónicos, inútiles y contaminantes.

La llamada del Chefresne

Desde hace siete años, decenas de miles de personas (en La Manche, Mayenne, Calvados, Ille et Villaine) viven con la espada de Damocles que significa la línea de Muy Alta Tensión (MAT), programada para ser instalada desde Raids (50) hasta Beaulieu (53).

Ya en diciembre de 2011, las obras para la instalación de los postes comenzaron y, con ellas, también la violencia de parte del Estado y de la Red de Transporte de Electricidad (RTE). Así, se ha forzado a firmar la venta de tierras, la actividad destructora se puso en marcha ya de manera legal o ilegal, etc. Frente a esta situación, numerosas personas hemos decidido que ha llegado la hora de la acción directa para intentar, no sin riesgo, poner freno a esa « apisonadora », y llamamos a todxs a participar mediante los mecanismos que se juzguen necesarios para perjudicar materialmente la continuación de esas obras. Si nos vemos obligadxs a ejercer estas prácticas es porque la oposición popular a ese proyecto no ha encontrado sino el desprecio y la arrogancia del poder estatal y de la RTE. Hemos comprendido que no había nada que esperar de esas instituciones. Sólo organizándonos por nosotrxs mismxs y con nuestros propios medios podremos frenar el poder omnímodo del Estado. Lxs habitantes del Valle Susa en Italia, que luchan contra la construcción de la línea TGV (Tren de Gran Velocidad) Lyon-Turín, lo han comprendido desde hace tiempo. Por el momento, han logrado frenar ostensiblemente la destrucción de su valle.

A partir del 14 de enero de 2012 y de la reunión pública de Coutances, que siguió a las acciones de perturbación al convoy de resíduos radioactivos desde Valognes, una asamblea se ha constituido alrededor del pueblo llamado Chefresne (La Manche), zona de resistencia desde hace varios años al proyecto de construcción de la línea MAT. Esta Asamblea, compuesta tanto por habitantes próximos al lugar señalado para el proyecto como por individuxs, en lucha contra todas las políticas de gestión de nuestras vidas a través de la planificación territorial, se asume completamente como heredera de la acción de Valognes, tanto en las prácticas de lucha, en las formas organizativas como en el sentido político de esas luchas.

Los hechos actuales nos muestran con satisfacción que nadie ha esperado la constitución de esta Asamblea para actuar en el terreno. Así, ya antes ciertas torres habían sido desempernadas, alguna maquinaria resultaba malograda, los paneles señalizadores de la obra desaparecían sistemáticamente, etc. Si bien las obras avanzan demasiado rápido, cada quien puede constatar que, la panoplia de acciones que se orienten a sabotearla, queda abierta a más ideas, y que los efectos de estas acciones no son despreciables. El Estado y la RTE saben, desde entonces, que su arrogancia sólo tiene parangón con nuestra determinación.

Si la Asamblea del Chefresne entra hoy en resistencia, no es sólo contra los daños a la salud que la RTE reconoce de manera implícita al comprar las casas de los alrededores, puesto que su red de líneas de alta tensión pasa a menos de 100 m de las viviendas. Lo que perseguimos hoy es igualmente construir la resistencia frente a la industria nuclear, pues esta red está íntimamente ligada a la producción nuclear y asumida como tal por la Empresa Francesa de Electricidad (EDF), con lo que justifica la existencia de la MAT por el reactor nuclear de Flamanville (EPR) actualmente en construcción.

Esta red de torres de muy alta tensión y su resultante, la centralización de la producción eléctrica, tienen asímismo otro significado. Con la multiplicación de esos proyectos en Francia y en Europa, sabemos actualmente que el Estado y la industria han decidido crear un mercado especulativo internacional de la electricidad, arreglándoselas para favorecer una red internacional de distribución para la venta de electricidad a Marruecos, Inglaterra o a otros lugares. Muy lejos está la supuesta preocupación de EDF por dar seguridad a la distribución en Francia y sobre todo en el Oeste de Francia. También entramos en resistencia contra la demencia productivista y el reino de la economía.

Si lo que vivimos hoy en La Manche y en Mayenne encuentra eco entre los opositores al aereopuerto de Notre Dame des Landes, a la central de gas de Finisterre, a la línea de tren de alta velocidad Paris-Cherbourg, es porque compartimos el mismo sentimiento de expoliación por una mega-gestión de la cual participan esos proyectos de planificación territorial.

La acción de Valognes de finales de noviembre nos ha enseñado que cuando la determinación se refuerza con una organización colectiva horizontal (a la que hemos llamado antes democracia directa), lo que recogemos no es solamente confianza y fortaleza, sino también el hondo sentimiento de vernos retomar nuestros asuntos en manos propias. ¿Qué mejor respuesta a quienes expropian nuestras vidas y a quienes organizan nuestra sobrevivencia?

La presente Asamblea pretende servir de apoyo (más que necesario) a lxs habitantes que se encuentran desprotegidxs frente a la campaña de destrucción que efectúa la RTE en contra de lo que ha sido, para ellas y ellos, el lugar en donde han vivido o trabajado desde siempre. La Asamblea desea acompañar su enfado y resguardarles de toda desesperanza que pudiera agregarse al sentimiento de impotencia. Deseamos igualmente efectuar un trabajo de información entre la población contra la propaganda producida por la RTE en cuanto al avance de las obras, supuestamente « sin incidentes ». La Asamblea aspira a que la población se reapropie de esta lucha, mediante su participación activa y su combate contra toda forma de resignación.

Con el propósito de evitar algún sentimiento de ser sólo unx espectadorx de la lucha, lxs habitantes estarán informadxs, mediante carteles, de las próximas fechas en las que la Asamblea se reunirá. El colectivo está abierto a todas las iniciativas y a todas las personas deseosas de informarse o de participar en esta lucha.

La Asamblea rechaza toda forma de recuperación política. En consecuencia, todas las iniciativas deberán evitar la exhibición de cualquier filiación partidista o sindical.

La Asamblea asumirá toda forma de acción, sin distinción de su grado de « violencia », mientras no se atente contra la integridad física de las personas que trabajan en la construcción o protección de la línea de alta tensión. Que esas acciones provengan de lxs habitantes de la región o de personas del exterior, ellas serán igualmente asumidas, pues el colectivo desea evitar las poco constructivas rivalidades entre locales y foráneos.

NI RESIGNATION, NI COMPROMIS, SABOTONS LE CHANTIER DE LA THT

NI RESIGNACIÓN, NI COLABORACIÓN, ¡SABOTAJE A LA LINEA DE ALTA TENSION!

L’assemblée du Chefresne, le 4 mars 2012
Contacts : pylones@riseup.net

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Fin de semana de resistencia a la linea de muy alta tensión
Del viernes 22 de junio al domingo 24 de junio del 2012

 

 


 

 

 

   
N°219---25/05/2012