Compartir esta página
 

 

 

 

       

 

 

  

Ir a Portada
GENERO
 

Femenino-Masculino: ¿Alguien sale ganando? 

por Camila Parodi / Revista Furias
Femenino-Masculino: ¿Alguien sale ganando?
Las mujeres son sometidas a un trabajo de socialización que tiende a menospreciarlas e inferiorizarlas, naturalizado en las reproducciones de formas de ser y hacer, las mismas valoradas como negativas. Sin embargo, los varones también están encasillados y son víctimas...

……………………………………………………………………………………………………………

“Aunque los roles fisiológicos sean inmutables, si se los percibe diferentemente, lo que cambiará serán los hábitos mentales, los juicios perezosos, los intereses egoístas, la idea que cada unx se hace del Otro sexuado…”

Françoise Héritier

…………………………………………………………………………………………………………….

Como bien sabemos, las mujeres son sometidas a un trabajo de socialización que tiende a menospreciarlas e inferiorizarlas, naturalizado en las reproducciones de formas de ser y hacer, las mismas valoradas como negativas. Sin embargo, los varones también están encasillados y son víctimas, de manera más cautelosa, de esta representación de dominante del sistema patriarcal. Por eso al igual que las conductas y corporalidades de vergüenza y sumisión asumidas en las mujeres, aquellas que llevan a ejercer la dominación atribuidas a los varones, tampoco son naturales y son construidas de la misma forma que las anteriores, expresadas en un esquema binario de ideas-actos impuestos que recorre gran parte de nuestra historia, al cual Françoise Héritier llamará valencia diferencial de los sexos, donde inicialmente se caracterizará lo masculino como superior a lo femenino, sin embargo esto no implicará que las mujeres se encuentran en constante opresión y violencia ejercida por lo masculino, para corrernos de esa simple lectura inicial debemos separar a las mujeres de lo femenino, no nos referimos a la violencia ejercida por los varones hacia las mujeres en diversas situaciones, sino a la forma de desigualdad en la representación de lo femenino-sexo débil donde todo aquello que tenga relación alguna con esta representación de ideas-actos se encontrará subordinado y menoscabado ante lo masculino-sexo fuerte, “no vivenciamos una guerra de los sexos sino el hecho de que ambos sexos son víctimas de un viejo y milenario sistema de representaciones desiguales.” (Héritier, Françoise, 2007)

Pero dentro de este juego nadie saldrá ganando y el “privilegio” masculino no será más que una trampa, entonces la opresión y la desvalorización de lo femenino no serán necesariamente un beneficio para lo masculino, por el contrario lo masculino también acarreará opresiones e imposiciones dispuestas hacia él a través del mismo sistema de significaciones. La condición masculina en el sentido de vir supone un deber-ser (una virtus) que se inscribirá en los cuerpos bajo la escritura de un conjunto de disposiciones aparentemente naturales e indiscutibles, algunas veces visibles en una manera especial de comportarse, de mover el cuerpo, de relacionarse, de caminar, de demostrar cariño todas ellas responsables de las representaciones particulares asignadas al pensar y actuar, al ser varón, como identidad construida en esencia social y transformada, de ese modo, en destino, inmodificable ycaracterizada por la virilidad es decir por la fuerza, la valentía, lo público e independiente, esta identidad se construirá ante y para los restantes varones y en contraposición con las características asumidas por lo femenino, limitando así también a los varones a una única conducta ‘la activa y fuerte’ desde la prohibición de demostraciones de delicadeza, de sentimientos, de miedos y todo aquello que se encuentre en intima relación con ‘lo femenino’.

Creemos entonces que no podemos afirmar simplemente que estamos inmersos en un sistema donde las únicas perjudicadas somos las mujeres, sabemos bien que la violencia y la marginación se hacen y son más implícitas en nosotras, pero esto no quiere decir que los varones tengan que ser aquí vistos como los usureros de la situación, al imponernos roles fijos como naturales se nos elimina el momento de elección sobre nuestras formas de querer ser; para eso debemos quitar esa concepción de que la opresión la podemos encontrar en un sólo “lado” visto como desfavorecido (el femenino) y empezar a distribuirla de manera más equilibrada en ambos lados. Todos y todas perdemos en este juego, porque se nos limita (y nos limitamos) en nuestras decisiones reduciendo el abanico de deseos, elecciones, pasiones únicamente a los que nuestro sexo debe responder y por ende pertenecer. Las diferencias biológicas y la oposición entre lo idéntico-diferente de nuestros cuerpos no tienen porqué aplicarse como modelos incuestionables, y mucho menos implicar como consecuencia a la desigualdad jerárquica, es posible romper con este juego injusto al que estamos acostumbrados y acostumbradas de participar desde la construcción de identidades diversas, criticas y libres de prejuicios en busca de la igualdad para así poder cantarle: ¡piedralibre al patriarcado!

http://revistafurias.com/genero/femenino-masculino-alguien-sale-ganando

Fuente: http://www.kaosenlared.net

 

   
N°221---08/06/2012