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POESIA

 

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AL PIE DE LAS LETRAS



Les sirènes c'est les putains des mers



Poema de Andrea Estevan



Mujer cola de pez entre dos hombres 

convertida en infinito atardecer 
poseía un sueño confuso 
la poesía estalla en su boca 
a tropezones sus pezones 
tan llenos de vida 
engullen mangrullo 
sin champagne 
el cielo es de los poetas 
no el mar 
hombres de tierra la ad miran 
destierran la verdad sin pies 
poseedora del instante 
cuatro manos acariciando escamas 
pende un collar de estrellas 
no del cielo en su cuello 
Supo que había vuelto 
revueltas las aguas 
anochecida se refugia en su orilla 
define la lengua antigua 
regresa a su vejez 
sumergida repite su canto 
hace tanto que no lo veía 
recuerda los días 
inmóvil mirando el sur 
las noches casi rozan su piel 
cerrando los ojos 
como siempre se deja temer 
perfume dulce de magnolias 
flota liviano en su aire 


El hombre ya estaba adentro 
murmullo de agua 
manojo de flores secas 
nos íbamos quedando solos 
sin olas la poesía no es sueño 
deshecho mar adentro 
hecho de mis ideas 
como si nunca hubiera sido 
miré al pasar su rostro 
una a una las notas de mi boca 
música en penumbra 
se quedaría vacío para mí 


En el espejo dispuesta a llevarte 
totalmente desnuda 
como si algo mágico nos atara 
desatada luz tu sonrisa 
desmedida forma de llegarte 
noche tras noche midiendo mi canto 
tu silencio por fin estalla 
el cigarrillo queda sin encender 
la forma en que pronuncio tu cuerpo 
casi mística casi mujer casi 

Se acercó casi en puntas de pie 
le pasó el brazo por su cuello de cisne 
seguía tan hermosa como siempre 
comprometida con otro 
nunca tanto encanto 
no pensó en mover la mano 
besarla largamente en la mejilla 
Las sirenas son las putas del mar 
aquella agitación sigue mirándolo 
gime ya casi se rozan los labios 
casi pudo haberla besado 
a la vista ganarse el dinero fácil 
abrir y cerrar las olas 
inequívoco aire de la aficionada 
por un día solamente 
en su vejez de amiga 
Cuando regreses mañana 
y no me encuentres 
estoy dispuesta a llevarte 
dejarás de frotarte los ojos 
ojos de lobo feroces 
alargando las palabras 
serás más cercano más real 
como un verano casi terminado 
no quiere el azar 
que embarques mi cuerpo 


Tu voz hipnótica me llama 
canto desbordando notas 
bordando mis recovecos 
luz blanca bajo mi sombra 
por todas partes alborotándome 
solamente escucho el lejano 
relinche de tus cabellos 
absorta susurrante presencia 
te encontré sentada al mediodía 
círculo iluminando la roca 
oí tu música de adentro 
mi erección incontrolable 
sería una estupidez de mi parte 
no permitirme tu cuerpo 
de mujer pez 

De pronto gritó sin poder evitarla 
escapé de sus manos temblorosas 
“ no puedo detenerme ahora” 
erizadas las escamas 
en ese momento de lobo feroz 
arrastrando mi cuerpo 
vulnerable y efímera 
piel pudorosa despojada 
abrió la boca y entran tres 
todas juntas resonando 
resbaladiza superficie 
penumbra cálida y musical 
pero no volveré 
demasiado envanecida 
la mujer de pelo azul 
imposible los labios nimbados 
la mujer de pelo rojo 
deliberadamente indiferente 
la mujer de pelo verde 
las tres negándome 
los cantos del mar 




Inmensa y total claridad 
líquenes y musgos cubriéndola 
bajo la sombra 
se filtra su cara pálida 
misteriosa hueste de hombres 
acechando 
sobria vestida de noche 
darse el lujo de querer decirles 
no se arrimen no se asomen 
no es el mar un buen hogar 
pero las voces solícitas 
su canto histérico serena blanca 
hombres ebrios de luna 
se tapan los oídos al besarla 


Aburrido burro de carga 
en París con cinco copas de vino 
detestable espera 
no piensa pasarse toda la noche 
terrible noche de febrero 
el Sena lamentó no haberla visto 
entre sus ojos más profundos 
ni que la nombre bajo su corriente 
diferente cauce su vida 
completamente sobria 
ni su briosa acrobacia haría posible 
el beso. Jamás la besó 
ni habló de ella 
calló su silencio con pluma 
y traje de esposo 
alimentando su vicio. 
Le restaurant de la Sirène no abrirá 
se ha perdido 
en el cuadro de Van Gogh 



No tienen sitio en tierra firme 
para ellas las huellas en la arena 
movedizas se revelan tensas 
sin tanzas 
sin máculas eróticas 
inútil practicar el donjuanismo 
Venus y su encanto 
la mujer nace del agua 
la intuición profunda 
la frente llena de arcanos 
balaustrada atroz su mirada 
ser el viento que abraza la flor 
su beso total de Valkyria 



En algún lugar del mundo 
existe la criatura 
le debe su vida 
traza un bosquejo 
primavera del hombre 
lo atormenta día y noche 
ligereza se enamora en serio 
aturdido por el vino envilece 
tímida su inquietud 
se desvela su recuerdo 
no había existido hasta entonces 
se tiende un puente de lluvia 
certeza exhaustiva del hecho 
olvidarla no sería fácil 


Tete a tete 
el sueño de Salomón 
no es la heroína del agua 
pensar en ella la voz cantante 
perpetu mobile la pena 
vertiginoso mujeriego 
ella vence en conciencia 
la conjura en su nombre 
no dice ni oculta 
insinúa 




Haberla profesado 
los dos buscan atraerla hacia sí 
haberla ignorado 
como marino que ignora 
el vino y la penumbra 
no tardará en declararse vencida 
no pasará al reino de la acción 
apacible inmediatez 
figura femenina en semblanza 
ligereza en esencia se reserva 
gozar de los favores 
maniobra en el ataque 
seduce la faceta 
se esfuma en el olvido 
gozarla hasta la cúspide 
tierna languidez fluye en su ser 
En su libro ha sido sorprendida 
en ocasión huye de la palabra 
escama por escama 
desprendida 
mientras hunde la azada en la tierra 
los reptiles se levantan 
alzan sus cabezas 
la encelan 
aprietan los pliegues de su lengua 
estallan 
el semen se extravía en su boca 
la marea amenaza deviene oficio 
se han rotos sus lazos con el mar 



La última fanega del día 
no es mujer 
en un intento de adivinar al hombre 
le escribe palabras transparentes 
desencanto continuo la atraviesa 
su piel escrita revela la verdad 
no vendrá 
es que la lengua no se presta 
para hablar 
no se trata de escribir el silencio 
nunca estuvo de este lado 
de la orilla 



Sin causa el movimiento no es real 
ondula su cuerpo en el aire 
dejavú 
es el hombre el que cree verla 
no existe 
eterna se deja entrever 
en el horizonte del nunca más 
traza círculos en el agua 
se extiende en su obra 
recobra el habla 
le canta 
surge al azar casi en silencio 


Las manos de arena despojadas 
junto al barco 
mujer proa 
hasta la cintura de agua 
como un espejo brillante 
mujer cornisa 
sedosa y lacia 
aprieta la boca 
entorna en canto azul 
un cuarto de hora 
a cuatro lunas de distancia 


En Abril como si no la escuchara 
eclipsara su mirada 
fulminada nariz 
( el problema del olor) 
oírla con la espalda erguida y la boca 
su boca vale la pena 
mujer barco 
sabor metálico persiste en lengua 
desollar la palabra 
escama por escama

 

Fuente:   http://www.vadenuevo.com.uy/

   
N°222---15/06/2012