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MMMMH…. ESA SIESTA

 

Como tantas personas tengo la costumbre de dormir después del almuerzo,  es que el comer abundante como lo hago yo y acompañarlo con un vaso de vino enlentece mi metabolismo y este me produce “somnolienza”.

Duermo en una austera pero cómoda habitación en el piso de arriba, en ella tengo una gran vidriada que permite entrar luz y a la vez me regala generosas vistas al mar.

Mientras duermo, hay veces que sueño y en esos sueños recorro acontecimientos vividos o algunos que me gustaría vivir.

Cuando me despierto, me hago un café expreso lo suficientemente fuerte y amargo que me permita reintegrarme al mundo de los humanos.

Debo confesar que muchas veces me resisto de reintegrarme a ese mundo humano que es tan mezquino, por momentos “asqueante” y al mismo tiempo maravillosamente persuasivo.

Y es de eso que el ser humano se “alimenta”, sí, de atracción, seducción, persuasión, alimentos imprescindibles para  “el ser humano”, el sistema lo necesita y nosotros también, necesitamos el aire, el amor, el sexo, ¿Qué seria de la nueva religión del consumo, que multiplica sus catedrales al mismo tiempo que sus cuentas bancarias, sin esas necesidades  tan comercialmente humanas?

Debo confesar que en esos sueños hay veces que me atormenta una gran mancha negra que de manera persistente aparece y que muy despacio se trasforma en un gran pozo, un gran agujero negro que parecería no tener fin.

Algo así como si fuese la conciencia progresista, tan impúdicamente burguesa y al mismo tiempo tan meticulosamente perdida en sus deseos y necesidades humanas, que casi sin esforzase están logrando generar un nuevo ser.

Como corresponde, al mismo tiempo genera su antítesis, y esta es la maravillosa, incontrolable y garantista paradoja.

El uniforma-miento de conductas híbridas portadoras de sonrisa obligatoria y voz monocorde sostenida por débiles decibeles, son las características de un funcionario gobernativo progresista; esta persona se muestra bien informada,

sabedora de la vida  e intérprete incuestionado de estadísticas, funcionarios incansables al servicio del modelo.

Asiduos frecuentadores de las redes sociales, son personas que cambiaron la caridad cristiana por el desarrollismo laico de la vía de lo posible.

Es así que no solo cambiaron el lenguaje sino que se muestran desperjuiciadamente tímidos en la “sala de los botones”- donde hay que decidir-, su humana debilidad burguesa no les permite otra cosa que refugiarse en una soberbia demodé naturalmente paralizante.

Un empresario de clara confesión progresista vale mucho más que una idea transformadora capaz de remover el sedimento del sistema, jamás decir NO encabeza el manual comporta mental de “este producto” derivado de la mutación política.

Viejos y jóvenes alquimistas de la política, venidos unos del paternalismo voluntarista pequeño burgués y los otros post- graduados de alguna universidad norteamericana, se conjugan en la piedra filosofal política para generar de forma virtual el desarrollismo nacional, inconducente a mediano y largo plazo, pero necesario para la transformación productiva en clave de capital transnacional, permitiendo  como pago de este despojo la inserción de burócratas en los ámbitos administrativos internacionales.  

Pero el soñar en una siesta corta de esas que sirven para recuperar fuerzas, no es tan malo, ya que nos permite recordar y delinear la antitesis del producto Progresista, que si bien es verdad que la vieja, católica y reaccionaria Europa nos lo está mostrando, no es menos verdad que los desenlaces pueden y deben ser diferentes.

Diferentes no solo en formas y contenidos sino la de permitirnos rescatar el coraje creativo de generar un ser y estar nuevo, producto, este sí de la realidad concreta de cada región, esa antítesis incontrolable y garantista del mañana.

Sí, es evidente que las siestas si se saben aprovechar son reparadoras, y en la virtualidad de la realidad se puede ir despuntando el futuro.

Recordemos “… mientras crean que estamos locos estamos salvados…”  el loco palangana se curo pero quien garantiza que no hay otros locos, según un informe de la Universidad de Massachussets LA LOCURA ES  UN VIRUS CONTAGIOSO.

Sergio Napoli
 

 

 

 

       

 

 

  

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N°298--24/01/2014