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FESTIVAL EN DINAMARCA

Afsnit I: innovación, conocimiento y arte para impulsar la vida social en ciudades pequeñas

Entre el 11 y el 14 de noviembre se celebró en Stenløse (Dinamarca) el festival internacional de innovación Afsnit I, una iniciativa local y a la vez global para promover proyectos entre lo artístico y lo comunitario.

Blanca Puyuelo Vázquez
24/11/15 ·

Un momento del festival Afsnit I, en Dinamarca.

 

Stenløse es una ciudad de unos trece mil habitantes perteneciente al municipio de Egedal, en Dinamarca, a media hora en tren de Copenhague. Son las siete de la tarde del martes 10 de noviembre y paseamos por el centro, una calle formada por tiendas que cerraron a las seis.

La niebla difumina la luz de las farolas, y la soledad y el silencio hacen que nos sintamos como en el plató de rodaje de una película postapocalíptica, protagonistas de nada, fantasmas absurdos buscando un lugar donde cenar.

Desde el interior de los dos restaurantes que encontramos, de comida china y tailandesa, quienes los regentan nos miran con desconfianza, con curiosidad y con la esperanza de que entremos a ocupar alguna de las mesas vacías.

Local, global y permanente

Afsnit I, el festival cuyo lema es 'Innovación, Conocimiento, Arte', fue creado hace cuatro años con la idea de impulsar la vida social y cultural de municipios como éste.

Todo empezó cuando un grupo de jóvenes de la ciudad de Hørsholm quiso crear una casa de cultura en el antiguo hospital. Así fue como uno de los responsables del ayuntamiento se puso en contacto con Indgreb, una cooperativa de producción cultural que no quiso conformarse con que la iniciativa se mantuviera local, sino que insistió en crear un festival internacional.

"Quisimos que fuera internacional para obtener inspiración del exterior, y también porque muchas veces hacemos las cosas mejor cuando nos juntamos con personas de otros países… principalmente porque es muy inspirador ver cómo piensan, de qué manera encuentran soluciones a los problemas", dice Rikke Frisk, directora de proyectos de Indgreb.

La idea era crear y fortalecer nuevas redes sociales, impulsar iniciativas locales a través de proyectos comunitarios, culturales y artísticos, pero a la vez hacer convivir el festival local con la competición internacional, de manera que ambos se retroalimentasen e inspirasen mutuamente.

Así, este año el festival se ha instalado en el centro cultural de Stenløse, antigua sede del ayuntamiento, pero se ha derramado hacia fuera, ocupando el espacio público de diferentes maneras.

Por ejemplo, se ha establecido un camping de caravanas en la misma puerta del centro cultural, creando un marco para inspirar conferencias, talleres, charlas y debates con el objetivo de mostrar soluciones de alojamiento alternativas y dirigir la atención hacia las personas más marginadas.

También se ha montado un escenario en el corazón de Kvikli, un supermercado en el que durante cuatro días se han organizado debates, charlas, conciertos y proyecciones.

Se han abierto además las puertas de un local vacío para instalar una tienda de ropa de segunda mano y un taller de reparación y
reciclaje, que han convivido con una cafetería y un escenario donde además de conciertos, charlas y debates se ha llevado a cabo una mini versión del Copenhagen International Documentary Film Festival.

Además de la competición principal, la internacional, ha habido otras competiciones locales, como Afsnit U, una competición de innovación para jóvenes de instituto; Egedal Challenge, una competición local que buscaba ideas para promover un estilo de vida saludable y alegre para las y los habitantes de Egedal.

También Vind en mark, una competición para ganar una parcela en la que desarrollar durante tres años un proyecto.

"Es un festival de innovación, y a veces la innovación es una cuestión de hablar con alguien con quien normalmente no hablas"

Y es que "no queremos que Afsnit I sea otro evento que aparece de pronto y desaparece sin dejar ni rastro, no queremos montar un circo durante unos días y luego desaparecer, sino que queremos comprometernos profundamente con el municipio que aloja el festival", explica Frisk, quien asegura que el festival se apoya firmemente en el diálogo y la conversación: "Se trata de hacer que la gente trabaje junta, que colabore, que hagan las cosas un poco mejor que antes. Es un festival de innovación, y a veces la innovación es una cuestión de hablar con alguien con quien normalmente no hablas, y esta persona puede ser un colega en la oficina de al lado, y de pronto te das cuenta de a qué se dedica y que a lo mejor tú puedes participar de alguna manera, o puedes ayudar con lo que tú estás haciendo. Esto va a cambiar las cosas un poco, y puede conducir a la innovación, entendida de una manera muy práctica".

En el mismo sentido, Jan Samuelsen, director del festival, reflexiona sobre cómo saber si el festival ha producido algún cambio en la localidad en la que se ha celebrado: "La gente suele pensar en algo concreto: ¿hay algún objeto nuevo que se va a usar en Stenløse?, o ¿hay algún cambio visible? Casi nunca es así. Lo que ha cambiado son las relaciones entre la gente. Y sabemos ahora que hay relaciones nuevas, costumbres que han cambiado… eso ya lo sabemos. Si estas relaciones se van a mantener... se sabrá dentro de unos meses. Hace dos años hicimos el festival en el municipio de Horsholm, y sabemos que establecieron, a raíz del festival, una red de empresas. Eso lo sabemos. Sabemos también que abrieron un laboratorio para proyectos hechos por jóvenes. Lo sabemos muy bien. Y son dos ejemplos muy concretos".

En el caso de Afsnit I 2015 ya podemos ver señales de que algo ha cambiado. Por ejemplo, un centro para personas autistas ha abierto por primera vez sus puertas al público durante el festival, participando en uno de los eventos organizados por el mismo, y la experiencia ha resultado tan positiva que ya han manifestado su intención de repetirla el próximo año y convertirla en un evento anual.

Otro ejemplo sería la invitación del alcalde de Egedal al ganador de la competición internacional a dar una conferencia en enero; el camping de caravanas instalado en las puertas de Afsnit I ha establecido relaciones con ONG y con parte de la población más frágil del municipio. Sólo dentro de un tiempo podremos ver si estas relaciones desembocan en algo más, en cambios visibles y reales. Serían ejemplos concretos de cosas que ya han cambiado en el corazón de esta ciudad.

Rethink living

Este año, la competición internacional se ha convocado bajo el lema Rethink living, que agrupaba las siguientes categorías: Second Production, New Common, Connecting Art, Green Shift y Nex Category.

"Desde una perspectiva sostenible, el festival repiensa los modos de producción, nuestras aspiraciones, nuestra manera de vivir, construir y trabajar juntas"

"Con Rethink Living queremos hacer un festival que cuestione nuestro modo de entender la normalidad, la comunidad y el día a día. Desde una perspectiva sostenible, el festival repiensa los modos de producción, nuestras aspiraciones, nuestra manera de vivir, construir y trabajar juntas. El festival quiere agrupar emprendedoras, creadoras de proyectos, artistas, diseñadoras y y otras personas con ideas", afirman desde Indgreb.

Según Frisk, "se trata de hacer del mundo un lugar mejor reuniendo a un grupo de gente apasionada y centrándonos en el proceso, las ideas y las personas, más que en la agenda o en la cantidad de dinero que podrás generar, o en cuándo podrás estar en el mercado, o en el plan de negocio, o en ser capaz de explicar tu proyecto en tres minutos… no, lo que queremos es juntar un grupo de personas curiosas y responsables para hacerlas trabajar en sus propios proyectos, y que a la vez trabajen unas con otras, y presentarles a algunas personas que puedan asesorarles en el desarrollo de su idea". Creación, cocreación, proceso, iniciativa, ideas. Gente que tiene ideas. Gente que se junta para hacer cosas.

La casa de cultura de Stenløse se ha convertido durante cuatro días en una maceta donde plantar, regar y mimar las semillas de ideas relacionadas con nuevas maneras de pensar el mundo. Finalmente, el ganador se ha llevado un premio de cien mil coronas danesas (unos trece mil cuatrocientos euros) para llevar a cabo el proyecto.

Sin embargo, en esta competición nadie pierde, sino que todo el mundo gana. Los proyectos finalistas han pasado cuatro días desarrollando sus ideas, prototipando, interactuando unos con otros en una atmósfera rica en ideas, un sustrato fértil donde hacer crecer plantones que luego podrán transplantarse quizá en el mismo Stenløse, o quizá en otro lugar de Dinamarca. O quizá en Reino Unido, Polonia, España, Islandia, Países Bajos, Turquía o Indonesia, los países de procedencia de los proyectos finalistas. O en cualquier otro lugar del mundo.

Aunque se trata de una competición en la que se puede ganar un premio en metálico, el espíritu en Afsnit I ha sido de colaboración.  Para Samuelsen, la colaboración y la cooperación que se han dado durante estos días valen más que cualquier premio: "Ganar cien mil coronas puede ser algo bueno, pero tener una nueva red de contactos que pueda, por ejemplo, llevar a que el año que viene tengas un trabajo de verano en colaboración con un bar de Stenløse… ¿no es también un gran premio? Si hubiéramos creado otro tipo de competición, en la que hablas durante tres minutos en frente de las personas de alguna compañía importante, y no te preocupas por el proceso, entonces algo así nunca podría pasar".

 Durante estos días hemos visto cómo unas finalistas ayudaban a otros a montar sus Spot On, los eventos en los que mostraban al público su proyecto, en forma de instalación, clase magistral, performance, restaurante temporal, tienda provisional, paseo, debate, charla o fiesta.

Hemos visto cómo las y los habitantes de Stenløse disfrutaban de una buena paella, cocinada en una auténtica paellera valenciana especialmente traída hasta aquí para demostrar la relación entre gastronomía y solidaridad.

Hemos visto como surgían fiestas improvisadas en las habitaciones de proyecto, pues también ha habido tiempo para la diversión, a las que todo el mundo estaba invitado.

Hemos visto cómo un grupo de adolescentes accedía a asistir a uno de los conciertos organizados en la cafetería de la casa de cultura a cambio de que les invitaran a unas cervezas, y les hemos visto irse en mitad de la segunda canción después de terminarse la bebida.

Hemos visto a uno de los miembros del jurado emocionarse al otorgar, el día siguiente de los atentados en París, una mención especial a un proyecto que nos invita a interesarnos por nuestros vecinos y vecinas migrantes igual que lo hacemos cuando viajamos en busca de lo exótico.

Hemos visto cómo puede aprovecharse la comida que los supermercados suelen tirar a la basura al final de cada día pero que todavía se encuentra en perfecto estado. Hemos visto a mucha gente trabajar muy duro para presentar los proyectos en los que creen, durante cuatro días. Hemos visto ilusión. Hemos visto cooperación. Y, sobre todo, hemos visto inspiración.

Tan lejos de aquí

Lo cierto es que el caso de Stenløse no es un caso aislado, ni un problema exclusivo de Dinamarca o de los países nórdicos. Sí que tiene su propia idiosincrasia si lo comparamos con cualquier pueblo del estado español, donde a las siete de la tarde siempre encontrarás al menos un bar abierto en el que encontrarte con tus vecinas y amigos.

Sin embargo, la fuga de la población a las grandes ciudades es un hecho común a ambos países. Este festival viene para crear tejido social, nuevas redes, cooperación; viene para traer ideas nuevas, un soplo de aire fresco; viene para que personas que jamás habrían visitado una localidad como ésta pasen aquí unos días, pues, ¿qué se les ha perdido a un grupo de cuatro mujeres indonesias en una pequeña ciudad a media hora en tren de Copenhague?

Cualquier municipio, de cualquier país, tiene una agenda estratégica."¿Dónde quieren ir?, ¿dónde quieren que el municipio se desarrolle? Un ejemplo de esto en Egedal sería, por ejemplo, habitantes más sanos, mejor vida para los jóvenes y más relaciones entre los habitantes. Para ello destinarían dinero para llevar a cabo su estrategia, y el festival sería una manera de ver su estrategia implementarse, o realizarse; un paso en este camino, para ellos muy concreto, porque ¿qué es una estrategia? Es algo hecho en una oficina, alrededor de una mesa, enfrente de un computador. Pero un festival es muy concreto, es algo que se puede evaluar y comparar con su idea de la estrategia", afirma Samuelsen.

Es domingo 15 de noviembre y son las siete de la tarde en Stenløse. Las banderas, los carteles… las huellas del festival a su paso por la ciudad han sido eliminadas. Las farolas, con sus gorros de niebla, tratan de alumbrar una calle por la que sólo nosotras paseamos, buscando algún sitio para cenar. En realidad, por fuera todo sigue igual. Pero por dentro, las semillas de Afsnit están germinando. Florecerán en primavera.

Arte - Cultura

n° 386

27/11/2015  

Frida Khalo
Vincent van Gogh

MEXICO

El Museo de Arte Moderno expone una selección inédita y única de 52 obras

Muestran el rostro del mundo de posguerra desde la abstracción

Incluye trabajos de la juventud disidente mexicana de esa época: Toledo, Cuevas y Rojo

Foto
Coloquio en azul, obra de Carlos Mérida, incluida en la exposición del MAMFoto cortesía del museo
Mónica Mateos-Vega
 
Periódico La Jornada
Martes 24 de noviembre de 2015,

¿Cómo representar el rostro del mundo después de una guerra? Con la abstracción, respondieron varios artistas en diferentes latitudes del planeta en la segunda mitad del siglo XX.

Una selección inédita y única de esas obras forma una suerte de retrato de la época de posguerra y se presenta en la exposición Abstracciones: Nueva York, París, Cuenca, México montada en el Museo de Arte Moderno (MAM).

La muestra reúne 52 piezas (óleos, acrílicos, acuarelas, aguatintas, dibujos y esculturas), pertenecientes a la coleccionista Claudia Peralta Domenech, realizadas entre 1950 y 1970; acervo único en su género, porque se concentra en esa vanguardia que resurgió después de la Segunda Guerra Mundial, dijo Sylvia Navarrete, directora del MAM.

La funcionaria explicó que fue la abstracción estadunidense, europea y latinoamericana la que permitió revalorar el arte otro, como se llamó entonces a esa corriente. No obstante las privaciones y la ruina material y moral de aquellos años, se produjo de ambos lados del Atlántico una efervescencia en la pintura que provocó intensas polémicas, pero también suscitó una identificación general del público, la cual se mantiene, pues dos de las tendencias que más aprecian los espectadores, surgidas en la posguerra, son el surrealismo y la abstracción.

Por superar el trauma de la guerra

Navarrete detalló que entre otras, desde Nueva York, están presentes creaciones de Robert Motherwell y Willem de Kooning, quienes "adoptaron el automatismo para transmitir la energía del gesto al atacar la tela, en lo que se llamó action painting, mientras Mark Rothko extraía acentos metafísicos de vaporosos campos de color".

De París llegan las obras de Pierre Soulanges y Serge Poliakoff, quienes eliminaron a golpe de brochazos espontáneos cualquier referencia a objetos reconocibles; o las piezas de Jean Dubuffet, quien reivindicó la expresividad tosca del llamado arte bruto.

De España están presentes telas que plasman el estallido de pigmentos, de la mano de la vanguardia contestataria de autores como Antoni Tàpies y el grupo El Paso, que se atrevió a injertar materiales de desecho, como mallas de alambre, en sus composiciones de severa paleta rojinegra.

Destaca la presencia de artistas mexicanos de aquellos años, la juventud disidente y los de la Ruptura: Francisco Toledo, José Luis Cuevas, Vicente Rojo, Manuel Felguérez, Alberto Gironella, Corzas.

Abstracciones documenta un espíritu colectivo que rechazó la figuración, imposible de practicar después de los horrores de la guerra y del holocausto de los campos de concentración nazis. La abstracción para los pintores, escultores y otros artistas fue la alternativa más viable porque no cuenta historias ni se inspira en la realidad objetiva, sino que la alimentan el inconsciente y el deseo de trascender sobre todo la realidad física, dijo Navarrete.

Con esa exposición, la decimotercera que monta el MAM este año, nuestra intención es desmentir el prejuicio según el cual hay una prominencia del expresionismo abstracto de Nueva York sobre las abstracciones europeas.

Para derrumbar ese mito, continuó Navarrete, desde el punto de vista museográfico se prescindió de los habituales criterios cronológicos y jerárquicos, para valorar en una perspectiva igualitaria la súbita expansión de aquel fenómeno estético que transformó la cultura y los gustos de las sociedades occidentales, ávidas de lenguajes plásticos aptos para superar el trauma de la guerra.

En 2016 la exposición viajará al Museo de Arte Contemporáneo (Marco) de Monterery y después al Manuel Felguérez en Zacatecas.

A partir de enero habrá actividades paralelas, como un taller de pintura abstracta para todo público.

(El Museo de Arte Moderno se ubica en Reforma y Gandhi, Bosque de Chapultepec.)

 

 

Joan  Miró