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La Gran Transición hacia una nueva civilización

05/05/2015
Opinión

Introducción

Una propuesta alternativa al neoliberalismo es más estratégica en la medida en que enfoca la contradicción fundamental en la racionalidad existente. Para orientar la racionalidad alternativa a largo plazo, se requiere que la contradicción fundamental se haga visible. Ello se traduce en la incapacidad de desarrollar las fuerzas productivas bajo las relaciones de producción existentes. En la racionalidad económica actual, el capitalismo ha llegado al momento histórico en que es imposible re-vincular la inversión con la producción en forma rentable. En otras palabras, bajo la racionalidad económica y las relaciones sociales de producción existentes, ya no es posible un mayor desarrollo de las fuerzas productivas. Esta contradicción se torna cada vez más visible en la actualidad ante el frustrado proceso de solucionarlo.

Límites en la obsolescencia programada de la tecnología

La transnacionalización del capital a partir del llamado ‘outsourcing’ no se dio tanto debido al aumento en el costo de la fuerza de trabajo, como suelen plantearlo las tesis neoliberales. La obsolescencia programada de la tecnología empleada en las empresas ha contribuido más al proceso de outsourcing que el propio aumento en el costo de la fuerza laboral. El discurso neoliberal solo habla del elevado costo laboral ya que no conviene señalar el otro. Para poder ´sobrevivir´ en la competencia, el capital acorta la vida media útil del capital fijo (esencialmente edificios y maquinaria) que emplea en sus empresas para poder obtener así la tecnología de punta del momento. La tendencia anterior ha dado un enorme impulso al capital productivo en la posguerra así como a los inventos tecnológicos. Sin embargo, hacia fines de los años sesenta y principos de los setenta la sustitución tecnológica ha llegado al límite posible para aumentar la tasa de ganancia en Occidente. La vida media útil del capital fijo se redujo tanto que el costo tecnológico por transferir al producto (o servicio) ya no es compensado por la reducción en el costo laboral al emplear esa nueva tecnología. La capacidad de reemplazo tecnológico (el desarrollo de las fuerzas productivas) se torna un estorbo para aumentar la tasa de ganancia, es decir, para la propia relación de producción vigente.

 

Es a partir de ese momento que termina, en nuestra opinión, la era de las crisis cíclicas del capitalismo e inicia un capitalismo sin posibilidad de generar un nuevo ciclo. Este fenómeno dio sus primeros síntomas en EEUU. A principios de los años setenta,la baja de la tasa de ganancia se dio también en Europa atribuida erroneamente a la crisis del petróleo. Es a partir de entonces en Occidente que el capital tiende a la financierización de la economía evitando el factor trabajo. No era aún el caso de Japón. Acortar la vida media útil de la tecnología era política oficial en Japón en los años setenta y ochenta. La meta fue alcanzar una posición de vanguardia en materia tecnológica. El país efectivamente llegó a ser campeón mundial en reemplazar capital fijo ‘viejo’ por otro más ‘moderno’. Durante los años ochenta Japón fue considerado ‘el milagro económico’ que iba a conquistar el mundo. La realidad fue que la tasa de ganancia bajó aún más de prisa que en Occidente dejando al país en una recesión de la cuál aún hoy no ha salido. El Estado japonés ha buscado inyectar en la economía endeudándose a lo interno como ningún otro y acumula actualmente una deuda soberana equivalente al 500% de su PIB. Existía la esperanza que tarde o temprano llegara un nuevo ciclo económico. Japón sufre una recesión tras otra. La recuperación no ha llegado ni llegará.

Límites de una renta monopólica sobre el conocimiento

Acortar la vida media útil de la tecnología fomenta entonces una baja en la tasa de ganancia. A partir de los años ochenta en Occidente el capital procura evitar bajar la vida útil de la tecnología mediante toda clase de patentes. El ‘outsourcing’ de capital productivo hacia países periféricos se ve acompañado de toda clase de monopolios basados sobre los derechos de propiedad intelectual. El desarrollo de y el monopolio sobre el conocimiento se concentraba en la casa matriz de las transnacionales. Este monopolio junto con el bajo costo de la fuerza de trabajo en los países emergentes debía evitar la baja de la tasa de ganancia en la economía real.

 

Patentar el conocimiento significa vivir de la renta monopólica sobre el conocimiento. Es una forma parasitaria y temporal de realizar una renta improductiva propio a una fase senil del capitalismo. A mediano plazo también, la política de patentes no garantiza una tendencia al re-alce de la tasa de ganancia. Cada vez más patentes suelen tener aplicación alguna en el ámbito productivo. En tanto que los costos de Investigación y Desarrollo suelen a incrementarse sin encadenarse con el ámbito productivo, estas inversiones se tornan improductivas. Con ello cada vez más costos de Investigación y Desarrollo han de ser transferidos al producto o servicio, acentuando más bien la tendencial caída de la tasa de ganancia transnacional. Las innovaciones y la economía de conocimiento pueden desarrollarse más en los países centrales, pero las innovaciones aplicables al proceso productivo suelen desarrollarse cada vez más en los lugares donde se encuentran las plantas productivas, es decir en los países emergentes y en primer lugar China. La renta monopólica sobre el conocimiento, entonces, tampoco tendrá un carácter duradero.

 

La política de patentes en cada vez más áreas productivas junto con el ‘outsourcing’ hacia China ha brindado una solución durante varias décadas. La contradicción básica no solo no se ha resuelto en los países centrales sino que más bien esta contradicción tiende a mundializarse, pues, al generalizarse el sistema de patentes en más sectores y países emergentes, la contradicción se torna cada vez más global. En la actualidad los BRICS como conjunto se vislumbran como paises emergentes y China como el nuevo ´milagro económico´. La expectativa colectiva era, y para muchos sigue siendo, que el país, como actual taller del mundo, triunfará como el nuevo líder mundial capitalista. De acuerdo con las estadísticas oficiales, la tasa de inversión de China se acerca al 50% del PIB. No es posible colocar ese capital fijo solo en la ampliación y diversificación de la economía real. Las nuevas inversiones se orientan, entre otras cosas, cada vez más al reemplazo de capital fijo (tecnología y edificios) obsoleto por otro más moderna.

- See more at: http://www.alainet.org/es/articulo/169411#sthash.WGem8wYc.dpuf

La Gran Transición hacia una nueva civilización

05/05/2015
Opinión

Introducción

Una propuesta alternativa al neoliberalismo es más estratégica en la medida en que enfoca la contradicción fundamental en la racionalidad existente. Para orientar la racionalidad alternativa a largo plazo, se requiere que la contradicción fundamental se haga visible. Ello se traduce en la incapacidad de desarrollar las fuerzas productivas bajo las relaciones de producción existentes. En la racionalidad económica actual, el capitalismo ha llegado al momento histórico en que es imposible re-vincular la inversión con la producción en forma rentable. En otras palabras, bajo la racionalidad económica y las relaciones sociales de producción existentes, ya no es posible un mayor desarrollo de las fuerzas productivas. Esta contradicción se torna cada vez más visible en la actualidad ante el frustrado proceso de solucionarlo.

Límites en la obsolescencia programada de la tecnología

La transnacionalización del capital a partir del llamado ‘outsourcing’ no se dio tanto debido al aumento en el costo de la fuerza de trabajo, como suelen plantearlo las tesis neoliberales. La obsolescencia programada de la tecnología empleada en las empresas ha contribuido más al proceso de outsourcing que el propio aumento en el costo de la fuerza laboral. El discurso neoliberal solo habla del elevado costo laboral ya que no conviene señalar el otro. Para poder ´sobrevivir´ en la competencia, el capital acorta la vida media útil del capital fijo (esencialmente edificios y maquinaria) que emplea en sus empresas para poder obtener así la tecnología de punta del momento. La tendencia anterior ha dado un enorme impulso al capital productivo en la posguerra así como a los inventos tecnológicos. Sin embargo, hacia fines de los años sesenta y principos de los setenta la sustitución tecnológica ha llegado al límite posible para aumentar la tasa de ganancia en Occidente. La vida media útil del capital fijo se redujo tanto que el costo tecnológico por transferir al producto (o servicio) ya no es compensado por la reducción en el costo laboral al emplear esa nueva tecnología. La capacidad de reemplazo tecnológico (el desarrollo de las fuerzas productivas) se torna un estorbo para aumentar la tasa de ganancia, es decir, para la propia relación de producción vigente.

 

Es a partir de ese momento que termina, en nuestra opinión, la era de las crisis cíclicas del capitalismo e inicia un capitalismo sin posibilidad de generar un nuevo ciclo. Este fenómeno dio sus primeros síntomas en EEUU. A principios de los años setenta,la baja de la tasa de ganancia se dio también en Europa atribuida erroneamente a la crisis del petróleo. Es a partir de entonces en Occidente que el capital tiende a la financierización de la economía evitando el factor trabajo. No era aún el caso de Japón. Acortar la vida media útil de la tecnología era política oficial en Japón en los años setenta y ochenta. La meta fue alcanzar una posición de vanguardia en materia tecnológica. El país efectivamente llegó a ser campeón mundial en reemplazar capital fijo ‘viejo’ por otro más ‘moderno’. Durante los años ochenta Japón fue considerado ‘el milagro económico’ que iba a conquistar el mundo. La realidad fue que la tasa de ganancia bajó aún más de prisa que en Occidente dejando al país en una recesión de la cuál aún hoy no ha salido. El Estado japonés ha buscado inyectar en la economía endeudándose a lo interno como ningún otro y acumula actualmente una deuda soberana equivalente al 500% de su PIB. Existía la esperanza que tarde o temprano llegara un nuevo ciclo económico. Japón sufre una recesión tras otra. La recuperación no ha llegado ni llegará.

Límites de una renta monopólica sobre el conocimiento

Acortar la vida media útil de la tecnología fomenta entonces una baja en la tasa de ganancia. A partir de los años ochenta en Occidente el capital procura evitar bajar la vida útil de la tecnología mediante toda clase de patentes. El ‘outsourcing’ de capital productivo hacia países periféricos se ve acompañado de toda clase de monopolios basados sobre los derechos de propiedad intelectual. El desarrollo de y el monopolio sobre el conocimiento se concentraba en la casa matriz de las transnacionales. Este monopolio junto con el bajo costo de la fuerza de trabajo en los países emergentes debía evitar la baja de la tasa de ganancia en la economía real.

 

Patentar el conocimiento significa vivir de la renta monopólica sobre el conocimiento. Es una forma parasitaria y temporal de realizar una renta improductiva propio a una fase senil del capitalismo. A mediano plazo también, la política de patentes no garantiza una tendencia al re-alce de la tasa de ganancia. Cada vez más patentes suelen tener aplicación alguna en el ámbito productivo. En tanto que los costos de Investigación y Desarrollo suelen a incrementarse sin encadenarse con el ámbito productivo, estas inversiones se tornan improductivas. Con ello cada vez más costos de Investigación y Desarrollo han de ser transferidos al producto o servicio, acentuando más bien la tendencial caída de la tasa de ganancia transnacional. Las innovaciones y la economía de conocimiento pueden desarrollarse más en los países centrales, pero las innovaciones aplicables al proceso productivo suelen desarrollarse cada vez más en los lugares donde se encuentran las plantas productivas, es decir en los países emergentes y en primer lugar China. La renta monopólica sobre el conocimiento, entonces, tampoco tendrá un carácter duradero.

 

La política de patentes en cada vez más áreas productivas junto con el ‘outsourcing’ hacia China ha brindado una solución durante varias décadas. La contradicción básica no solo no se ha resuelto en los países centrales sino que más bien esta contradicción tiende a mundializarse, pues, al generalizarse el sistema de patentes en más sectores y países emergentes, la contradicción se torna cada vez más global. En la actualidad los BRICS como conjunto se vislumbran como paises emergentes y China como el nuevo ´milagro económico´. La expectativa colectiva era, y para muchos sigue siendo, que el país, como actual taller del mundo, triunfará como el nuevo líder mundial capitalista. De acuerdo con las estadísticas oficiales, la tasa de inversión de China se acerca al 50% del PIB. No es posible colocar ese capital fijo solo en la ampliación y diversificación de la economía real. Las nuevas inversiones se orientan, entre otras cosas, cada vez más al reemplazo de capital fijo (tecnología y edificios) obsoleto por otro más moderna.

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La Gran Transición hacia una nueva civilización

05/05/2015
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Una propuesta alternativa al neoliberalismo es más estratégica en la medida en que enfoca la contradicción fundamental en la racionalidad existente. Para orientar la racionalidad alternativa a largo plazo, se requiere que la contradicción fundamental se haga visible. Ello se traduce en la incapacidad de desarrollar las fuerzas productivas bajo las relaciones de producción existentes. En la racionalidad económica actual, el capitalismo ha llegado al momento histórico en que es imposible re-vincular la inversión con la producción en forma rentable. En otras palabras, bajo la racionalidad económica y las relaciones sociales de producción existentes, ya no es posible un mayor desarrollo de las fuerzas productivas. Esta contradicción se torna cada vez más visible en la actualidad ante el frustrado proceso de solucionarlo.

Límites en la obsolescencia programada de la tecnología

La transnacionalización del capital a partir del llamado ‘outsourcing’ no se dio tanto debido al aumento en el costo de la fuerza de trabajo, como suelen plantearlo las tesis neoliberales. La obsolescencia programada de la tecnología empleada en las empresas ha contribuido más al proceso de outsourcing que el propio aumento en el costo de la fuerza laboral. El discurso neoliberal solo habla del elevado costo laboral ya que no conviene señalar el otro. Para poder ´sobrevivir´ en la competencia, el capital acorta la vida media útil del capital fijo (esencialmente edificios y maquinaria) que emplea en sus empresas para poder obtener así la tecnología de punta del momento. La tendencia anterior ha dado un enorme impulso al capital productivo en la posguerra así como a los inventos tecnológicos. Sin embargo, hacia fines de los años sesenta y principos de los setenta la sustitución tecnológica ha llegado al límite posible para aumentar la tasa de ganancia en Occidente. La vida media útil del capital fijo se redujo tanto que el costo tecnológico por transferir al producto (o servicio) ya no es compensado por la reducción en el costo laboral al emplear esa nueva tecnología. La capacidad de reemplazo tecnológico (el desarrollo de las fuerzas productivas) se torna un estorbo para aumentar la tasa de ganancia, es decir, para la propia relación de producción vigente.

 

Es a partir de ese momento que termina, en nuestra opinión, la era de las crisis cíclicas del capitalismo e inicia un capitalismo sin posibilidad de generar un nuevo ciclo. Este fenómeno dio sus primeros síntomas en EEUU. A principios de los años setenta,la baja de la tasa de ganancia se dio también en Europa atribuida erroneamente a la crisis del petróleo. Es a partir de entonces en Occidente que el capital tiende a la financierización de la economía evitando el factor trabajo. No era aún el caso de Japón. Acortar la vida media útil de la tecnología era política oficial en Japón en los años setenta y ochenta. La meta fue alcanzar una posición de vanguardia en materia tecnológica. El país efectivamente llegó a ser campeón mundial en reemplazar capital fijo ‘viejo’ por otro más ‘moderno’. Durante los años ochenta Japón fue considerado ‘el milagro económico’ que iba a conquistar el mundo. La realidad fue que la tasa de ganancia bajó aún más de prisa que en Occidente dejando al país en una recesión de la cuál aún hoy no ha salido. El Estado japonés ha buscado inyectar en la economía endeudándose a lo interno como ningún otro y acumula actualmente una deuda soberana equivalente al 500% de su PIB. Existía la esperanza que tarde o temprano llegara un nuevo ciclo económico. Japón sufre una recesión tras otra. La recuperación no ha llegado ni llegará.

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La Gran Transición hacia una nueva civilización

05/05/2015
Opinión

Introducción

Una propuesta alternativa al neoliberalismo es más estratégica en la medida en que enfoca la contradicción fundamental en la racionalidad existente. Para orientar la racionalidad alternativa a largo plazo, se requiere que la contradicción fundamental se haga visible. Ello se traduce en la incapacidad de desarrollar las fuerzas productivas bajo las relaciones de producción existentes. En la racionalidad económica actual, el capitalismo ha llegado al momento histórico en que es imposible re-vincular la inversión con la producción en forma rentable. En otras palabras, bajo la racionalidad económica y las relaciones sociales de producción existentes, ya no es posible un mayor desarrollo de las fuerzas productivas. Esta contradicción se torna cada vez más visible en la actualidad ante el frustrado proceso de solucionarlo.

Límites en la obsolescencia programada de la tecnología

La transnacionalización del capital a partir del llamado ‘outsourcing’ no se dio tanto debido al aumento en el costo de la fuerza de trabajo, como suelen plantearlo las tesis neoliberales. La obsolescencia programada de la tecnología empleada en las empresas ha contribuido más al proceso de outsourcing que el propio aumento en el costo de la fuerza laboral. El discurso neoliberal solo habla del elevado costo laboral ya que no conviene señalar el otro. Para poder ´sobrevivir´ en la competencia, el capital acorta la vida media útil del capital fijo (esencialmente edificios y maquinaria) que emplea en sus empresas para poder obtener así la tecnología de punta del momento. La tendencia anterior ha dado un enorme impulso al capital productivo en la posguerra así como a los inventos tecnológicos. Sin embargo, hacia fines de los años sesenta y principos de los setenta la sustitución tecnológica ha llegado al límite posible para aumentar la tasa de ganancia en Occidente. La vida media útil del capital fijo se redujo tanto que el costo tecnológico por transferir al producto (o servicio) ya no es compensado por la reducción en el costo laboral al emplear esa nueva tecnología. La capacidad de reemplazo tecnológico (el desarrollo de las fuerzas productivas) se torna un estorbo para aumentar la tasa de ganancia, es decir, para la propia relación de producción vigente.

 

Es a partir de ese momento que termina, en nuestra opinión, la era de las crisis cíclicas del capitalismo e inicia un capitalismo sin posibilidad de generar un nuevo ciclo. Este fenómeno dio sus primeros síntomas en EEUU. A principios de los años setenta,la baja de la tasa de ganancia se dio también en Europa atribuida erroneamente a la crisis del petróleo. Es a partir de entonces en Occidente que el capital tiende a la financierización de la economía evitando el factor trabajo. No era aún el caso de Japón. Acortar la vida media útil de la tecnología era política oficial en Japón en los años setenta y ochenta. La meta fue alcanzar una posición de vanguardia en materia tecnológica. El país efectivamente llegó a ser campeón mundial en reemplazar capital fijo ‘viejo’ por otro más ‘moderno’. Durante los años ochenta Japón fue considerado ‘el milagro económico’ que iba a conquistar el mundo. La realidad fue que la tasa de ganancia bajó aún más de prisa que en Occidente dejando al país en una recesión de la cuál aún hoy no ha salido. El Estado japonés ha buscado inyectar en la economía endeudándose a lo interno como ningún otro y acumula actualmente una deuda soberana equivalente al 500% de su PIB. Existía la esperanza que tarde o temprano llegara un nuevo ciclo económico. Japón sufre una recesión tras otra. La recuperación no ha llegado ni llegará.

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Seminario Internacional

"Los marxistas heterodoxos y las formaciones sociales de América Latina: 1950-1970 Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay"

[Traduzco y comparto esta invitación a un seminario marxista en Asunción, Paraguay, que he recibido de amigos brasileños por los cuales tengo un gran respeto político e intelectual. La iniciativa de incluir allí a los uruguayos (inicialmente solo estaban comprendidos los historiadores del PCU), es mía, y falta incluir¡r otros más. Todos los compañeros que quieran participar en este evento, comunicarse a moyano.fer@gmail.com. Fernando Moyano]

 

Asunción, Paraguay, 4-6 de septiembre de 2015


Sistematización hecha inicialmente por Marx y Engels de los avances sociales y científicos de su tiempo, el marxismo demostró ser un poderoso método de interpretar el mundo social desde la perspectiva de los oprimidos. Trató de expresar, en el mundo de las representaciones intelectuales, las necesidades del desarrollo histórico.

O sea, permitir una mejor comprensión de los fenómenos sociales apoyando la práctica social que contribuyese a la solución de sus contradicciones. Retomado y desarrollado, el marxismo alimentó e iluminó las más diversas ramas de las ciencias sociales, especialmente la economía, la historia, la sociología, la antropología, la lingüística, la filosofía, y la crítica literaria.

En la segunda década del siglo XX, el marxismo probó ser un arma poderosa de los oprimidos, para iluminar el camino del asalto al poder de los trabajadores en el Imperio de los Zares, garantizando su difusión y prestigio internacional, disputando y conquistando el espacio de la representación del mundo sobre la hegemónica burguesa. Paradójicamente, el enorme prestigio ganado para el marxismo por la revolución de 1917 y la fundación de la URSS, durante muchas décadas, fue responsable de su castración y degeneración.

El proceso de descomposición de la dirigencia política URSS dio lugar al uso pragmático y dogmático del marxismo para la consecución de los objetivos particularistas de las capas burocráticas. De método libre y radical de comprensión de la realidad social, se convirtió en su inverso. De procedimiento intelectual comprometido con la solución de las contradicciones internas y externas en las que se basa a partir del análisis científicos y la praxis social, se convierte en una especie de escolástica moderna, en la que el único criterio de la verdad es la autoridad extra-científica de la burocracia soviética y los segmentos sociales que les fueron afines en todo el mundo.

La versión oficial y dominante del marxismo tuvo el carácter de ortodoxia parasitaria del prestigio de la Revolución de 1917 y de los esfuerzos de los trabajadores en la construcción de la URSS y se apoyó en los grupos sociales de la Unión Soviética y segmentos sociales del mundo interesadas en su frustración como arma de conocimiento social. De arma de la revolución, se transformó en un instrumento de mantenimiento del status quo.

Bajo enormes dificultades determinadas por límites objetivos, el marxismo revolucionario luchó para expresarse, incluso durante la dominación hegemónica de la ortodoxia estalinista. En este contexto, su mayor hándicap negativo fue la disminución de sus vínculos orgánicos con las clases revolucionarias, que fueron monopolizdos por los partidos comunistas ortodoxos, y predominantemente neutralizadas y desmoralizadas. Los que buscaron construir sobre las fuentes vivas del marxismo y expresar las necesidades reales de los oprimidos fueron acusados, en el mejor de los casos, de desviación de la ruta ortodoxa.

Desde la década de 1920, regiones de América Latina han llegado a conocer brotes incipientes de la industrialización, especialmente en Argentina, Brasil, Chile y México. La introducción del marxismo y la fundación de los partidos comunistas en estas regiones se vieron condicionadas inicialmente por la fragilidad objetiva (numérica y cualitativa) del proletariado industrial de estas regiones, en un mundo dominado por el campo.

La consolidación del marxismo y los partidos comunistas de América Latina se llevó a cabo bajo la hegemonía del llamado marxismo ortodoxo. La lectura e interpretación de las formaciones sociales del Nuevo Mundo se enmarca en los planes de Stalin, según designios de la dirección burocrática de la URSS. Se determinó como una ley universal la línea de interpretación de la evolución social trazado por Marx y Engels respecto a Europa - el comunismo primitivo, la esclavitud, el feudalismo, el capitalismo.

Especialmente con la hegemonía de las propuestas pacifistas y colaboracionistas, se procedió a la mera adecuación formal de fenómenos históricos y sociales latinoamericanos, antes y después de la colonización, a esa clave interpretativsa, y se la convirtió en un verdadero “passe par tout” (todo pasa por ahí) epistemológico. De esta propuesta se deducen el dominio de formaciones feudales y semi-feudales y la necesidad de una transición plena al capitalismo antes de presentar un programa socialista.

Después de la Segunda Guerra Mundial, la expansión de la zona de la economía nacionalizada y planificada; la muerte de Stalin y la denuncia de sus crímenes [1953-6]; la Revolución Yugoslava [1948]; la Revolución China [1949]; el avance en el proceso de descolonización en Asia y África; la Revolución argelina en 1956; la Revolución Cubana en 1959 a 1961; el mayo francés en 1968; el otoño caliente en Italia en 1969, etc. registran un avance indiscutible de la revolución mundial. El estalinismo se encontraba crecientemente desbordado en su intento de mantener el marxismo en un verdadero "lecho de Procusto" que había construido.

Desde finales de 1950, bajo el calor del avance de la revolución mundial, el marxismo heterodoxo tuvo un avance indiscutible. Las revisiones de los mitos marxistas sobre las viejas formaciones sociales de América, África, Asia, etc. se basaron en gran medida en el conocimiento de los estudios sin terminar de Marx y Engels sobre los modos y formas de producción no europeas.

Este proceso, que no deja de ser determinado por presupuestos político-ideológicos, fue muy amplio y rico en América Latina. Influyó sobre algunos intelectuales importantes de los partidos comunistas americanos, aunque se desarrolla esencialmente por fuera y en contradicción con estos. La orientación socialista del proceso cubano a partir de 1961, influyó fuertemente en este movimiento de ideas.

Por algunas décadas el marxismo se convierte en una herramienta analítica valiosa para diversos aspectos de las formaciones sociales americanas, siempre en combate, directo e indirecto, con la ciencia social burguesa y el marxismo llamado ortodoxo. Sin embargo, este proceso se ha confinado sustancialmente en fronteras nacionales, con poco diálogo entre las reflexiones vivificadoras de diversas naciones latinoamericanas. Una realidad nacida de fuertes razones objetivas, el desarrollo capitalista de la época, y las limitaciones subjetivas indiscutibles.

La recuperación del marxismo como forma creativa de la interpretación de la sociedad conoció una nueva frustración a finales de 1980, con el avance de la contrarrevolución mundial, que obtendría una victoria histórica con la recuperación total para la producción capitalista de las áreas de la economía y nacionalizada planificada que se le habían escapado desde 1917. Un movimiento concomitante con el debilitamiento objetivo del mundo del trabajo en los países capitalistas - pérdida de conquistas; debilitamiento de los sindicatos; disolución de partidos obreros y reformistas, etc.

Fueron igualmente devastadores los resultados subjetivos de la victoria de la contrarrevolución neoliberal. Indiscutiblemente, la principal secuela que dejó fue afianzar la pérdida de confianza de las clases trabajadoras en su programa propio como solución a las crecientes contradicciones sociales. En este ambiente árido, que todavía domina, en que se decretó el fin de la historia y la eternidad de la explotación capitalista, el marxismo conoció enorme descalificación y desprestigio.

A través del mundo, en forma general y con apenas diferencias de grados, el marxismo fue expulsado de las universidades, marginado por los principales medios de comunicación, ignorado por las editoriales, impugnado en forma abierta o subrepticia por los organismos públicos de financiación de programas de investigación, etc. Su debilitamiento también dificulta la reanudación de la lucha de las clases explotadas, perplejas ante la opacidad del mundo construido y alimentado por los exploradores.

En el contexto de la disolución de los Estados de economía nacionalizada y planificada, el nuevo orden mundial en construcción tomó inicialmente la retórica apologética sobre el futuro próximo y lejano de la humanidad, bajo la hegemonía plena y perpetua de la producción capitalista. Apología que muy pronto abandonó para adoptar la naturalización de la miseria y la opresión. Bajo el látigo de la realidad se impuso en todo el mundo el aumento de la degradación de las condiciones sociales y físicas de la condiciones de existencia de segmentos cada vez más amplios de la población. Superar esta realidad es necesario incluso para superar en forma provisoria la actual crisis general de la producción capitalista en su fase senil.

La nueva realidad ha abierto el espacio de intervención para el pensamiento marxista, aunque estén deprimidos los débiles vínculos orgánicos, directos e indirectos, que mantiene con la clase obrera también debilitada, desorganizada, desmoralizada. Una recuperación de la discusión, que pueda ser capaz de superar los marcos nacionales, recurriendo a los nuevos medios de contactos inter-personales, la socialización y difusión del conocimiento, ha sido sólo parcialmente explorada.

En 2013 en Asunción se realizó una mesa internacional de debates para discutir la interpretación de Oscar Creydt sobre la formación social de Paraguay. Durante muchos años secretario general del Partido Comunista de Paraguay, Oscar Creyd, en un texto sintético que no fue desarrollado, invita a la reflexión sobre la vieja formación social del Paraguay, en el momento en que rompía con la dirección soviética, para a continuación construir una organización comunista marxista leninista (Maoísta). En general, las ciencias sociales burguesas hicieron una verdadera conspiración de silencio sobre este tema.

Para reanudar esta iniciativa en una dimensión más amplia, se propone hacer en Asunción, los días 4-6 de septiembre de 2015 un Seminario Internacional "Los marxistas heterodoxos y las formaciones sociales latinoamericanas: 1950-1970: Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Paraguay".

El evento tiene como objetivo analizar la producción intelectual de los pensadores marxistas o influenciados por el marxismo como Benjamin Peret, Caio Prado, Carlos Real de Azúa, Ciro Flamarion Cardoso, Enrique Rivera; Grupo Praxis (sala de Lucía Touron, JC Rodríguez, etc.); Guillermo Lora; Jacob Gorender, Jorge Abelardo Ramos; José Carlos Mariátegui, Liborio Justo; Luis Vitale; Mauricio Schvartzman; Milcíades Peña, Mario Pedrosa; Nahel Moreno; Octavio Ianni, Oscar Creydt; Rui Mauro Marini, R. Ares Pons, Silvio Frondizi, Sergio Bagú; Vivian Trías.

[Siguen detalles organizativos]

 

fernando moyano
moyano.fer@gmail.com

n° 360

 

22/05/2015  

Frida Khalo
el fantasmita "sin partido"