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Así va el Mundo

20/05/2016               

N° 409

Frida Khalo

 

 

Las "creativas" formas de deshacerse de los inmigrantes en Australia

El Gobierno de Canberra, decidido a parar "por las buenas o por las malas" la llegada de inmigrantes y refugiados, ha sido acusado de pagar a los traficantes de personas para llevarse de vuelta a los barcos que ingresan en sus aguas territoriales. Paga a varias islas para albergar campos de refugiados y al Gobierno de Camboya para que acoja a sus inmigrantes en una 'externalización' del problema.La política de Inmigración de Abbott alimenta un sustancioso negocio rodeado de acusaciones de abusos contra quienes buscan asilo

Protesta contra la detención de menores en centros

australianos. (Refugee Action Coalition Sydney)

"Por favor, se lo suplico al pueblo australiano, ayúdenme a mí, a mi marido y a mi hijo. No quiero criar a mi bebé en Nauru. Por favor, ayúdenme a quedarme en Australia y a criar a mi hijo con seguridad, en un entorno sano física y mentalmente".

La voz de Maryam, la refugiada iraní que formula la anterior súplica, suena agotada y profundamente triste en la grabación difundida por Guardian Australia. En ella explica cómo abandonó su país para embarcarse con su marido en una delirante travesía marítima donde las posibilidades de desaparecer en el mar son mucho más abundantes que arribar, sano y salvo, a tierra firme. Sobrevivieron sólo para enfrentarse a la política de "tolerancia cero" de Australia, decidida a no dejar pasar ni un solo demandante de asilo a sus costas, y fueron detenidos y trasladados al centro de detención de Nauru, donde su marido desarrolló "una seria enfermedad mental". Ante la ausencia de recursos para tratarlo en la isla, la pareja fue enviada a un centro de Melbourne, donde ella quedó embarazada. Y ahora, Inmigración les "obliga a volver por la fuerza. Estoy embarazada y no quiero volver allí. No hay seguridad, ni condiciones higiénicas en la isla. Por favor, se lo suplico".

La desesperación de Maryam, que amenaza con abortar si es forzada a regresar al oficialmente denominado centro de procesamiento regional de Nauru, es comprensible a tenor no sólo de las denuncias de las ONG: incluso una comisión independiente del Gobierno australiano hizo público, el pasado mes de octubre, el Informe Moss, donde se confirmaban agresiones sexuales contra mujeres y menores de edad y la existencia de una red de tráfico de drogas gestionada por la compañía privada que maneja del centro de detención como si de una cárcel se tratase. Mujeres sexualmente acosadas o asaltadas por guardianes contratados por una empresa de seguridad, algunos visiblemente ebrios o drogados, protegidos por la impunidad que confiere saber que nadie quiere escuchar las voces de sus víctimas. Menores sexualmente abusados por personal del campo e incluso por otros reclusos.

Campo de detención de Manus, en Papua Nueva Guinea

, subcontratado por el Camberra. (Hazara Asylum Seekers)

Las denuncias habían sido adelantadas por las ONG que trabajan en el campo, en especial Save The Children –a cargo de los servicios de asistencia social- y por la Comisión Australiana de Derechos Humanos, que ya en febrero de 2014 había denunciado los abusos contra menores en las infames instalaciones. Pero las denuncias, críticas y llamamientos de Naciones Unidas han sido sistemáticamente ignoradas por las autoridades australianas, cuyo primer ministro, Tony Abbott, se ha declarado "cansado de los sermones de la ONU". Abbott y los suyos defienden su política de rechazar, en la medida de lo posible, y en última instancia externalizar a sus inmigrantes y refugiados en terceros países contratados para servir de cárcel a aquéllos detenidos por las autoridades australianas hasta encontrarles un nuevo destino, lejos de Australia. Así alimentan un sustancioso negocio en forma de pago de alquiler de instalaciones para inmigrantes disfrazados de ayudas para la cooperación, algo que desde la oposición y las ONG se califica de "gulags multimillonarios" y que mueve unos 800 millones de euros al año, según el director del Refugee Council of Australia, Paul Power. "Lo llaman acuerdo, pero es una política extremadamente perversa", asegura el responsable de la institución.

Es el caso de Nauru, isla país situada en la Micronesia que recibe 20 millones de dólares australianos (13 millones de euros) en concepto de ayudas económicas a cambio de albergar a unos 720 desesperados demandantes de asilo, entre ellos 95 niños: las condiciones son tan infames que los intentos de suicidio, las huelgas de hambre y las protestas en sus formas más crudas (como cosiéndose los labios) son comunes en las instalaciones. O de la isla Manus, en Papua Nueva Guinea, donde 989 personas se hacinan sin ninguna esperanza de futuro. La política de "tolerancia cero" de Australia restringe al máximo las peticiones de asilo y ofrece como única solución, reservada sólo a los refugiados "legítimos", un reasentamiento en Papua Nueva Guinea, en la isla nación de Nauru o en Camboya, en una sorpresiva iniciativa que ha roto esquemas fuera y dentro del país por la novedosa forma de vender la idea a refugiados e inmigrantes.

Un demandante de asilo se cose los labios como protesta en Manus.

(Refugee Action Coalition Sidney)

A mediados de abril, las autoridades hicieron circular una carta entre los retenidos en Nauru donde se detallaban las múltiples ventajas de ser reasentados en Camboya, un país "democrático y progresista", donde "hay seguridad ciudadana porque la policía mantiene el orden y no tiene problemas con los crímenes violentos o los perros callejeros". El sueño de todo demandante de asilo, debieron pensar las autoridades, que también prometían ayudar a quienes aceptaran ser transferidos al país surasiático contribuyendo a "los gastos de educación, apoyo financiero que incluye efectivo y una cuenta corriente, asistencia a la hora de encontrar trabajo, clases de idioma, seguro médico y un alojamiento moderno", mucho más de lo que tiene cualquier camboyano medio. Sin embargo, sólo cuatro refugiados de Birmania e Irán aceptaron una oferta ampliamente repudiada por los ingresados en Nauru, como demuestra el vídeo grabado y colgado en YouTube titulado "Camboya, nunca, nunca, nunca".

"Los cuatro refugiados se enfrentaban a una elección imposible: vivir en Nauru sin perspectivas de trabajo o instalarse en Camboya, donde su seguridad y su bienestar no están asegurados", proseguía Power. Desde Phonm Penh, las autoridades –que recibirán 40 millones de dólares australianos a cambio de hacerse cargo de los asentamientos- no se mostraban tan entusiasmadas: de hecho, el primer envío de refugiados, previsto para el 20 de abril, se aplazó hasta junio porque el reino asiático ni siquiera había decidido dónde instalaría a sus nuevos ciudadanos. Las ONG recalcan que el acuerdo entre Australia y Camboya fue firmado de forma secreta, sin consultar al Parlamento o la sociedad civil de ninguno de los países concernidos, y que se desconocen los términos del mismo. Incluso el Alto Comisionado para los Refugiados, António Guterres, calificaba el trato bilateral de "preocupante desafío a las normas internacionales". "Es crucial que los países no dejen sus responsabilidades hacia los refugiados en manos de otros", afirmaba.

Protesta en Nauru contra el reasentamiento en Camboya.

(Refugee Action Coalition Sidney)

Otro de esos sermones que tanto molestan al primer ministro Abbott. El pasado viernes 12 de junio, el jefe del Ejecutivo australiano defendía la "increíble creatividad" de su Gobierno a la hora de deshacerse de sus demandantes de asilo: lo hacía en respuesta a una espinosa pregunta sobre las acusaciones formuladas desde Indonesia acerca de pagos, por parte de las autoridades australianas, a traficantes de personas para que den marcha atrás a sus barcos llevándose su maltrecha carga de víctimas lejos de las costas australianas.

Un jefe de la policía local indonesia relató a la agencia AFP un episodio sucedido a finales de mayo, cuando fue avistado un barco con 65 inmigrantes y refugiados de Bangladesh, Birmania y Sri Lanka: el capitán y la tripulación aseguraron haber sido interceptados por un barco de la Fuerza Naval australiana cuando se dirigían a Nueva Zelanda, y que un oficial de inmigración pagó a cada uno 3.500 euros para que pusieran rumbo a Indonesia. El oficial aseguró haber "visto el dinero con mis propios ojos. Es la primera vez que escucho que las autoridades australianas paguen a los tripulantes". La televisión australiana ABC y Radio Nueva Zelanda recabaron declaraciones en el mismo sentido de pasajeros del barco implicado, dejando al descubierto lo que parece uno de los más escandalosos sistemas para librarse de la inmigración, ya que implica sobornar a contrabandistas o traficantes de personas. Y Abbott prefirió no confirmar ni desmentir la noticia: se limitó a destacar cómo su Ejecutivo se esfuerza por desarrollar "estrategias creativas" para parar los barcos "por las buenas o por las malas". "Hemos parado el tráfico y haremos lo que sea necesario para asegurarnos de que permanece cerrado".

Inmigrantes y refugiados llegados a Australia.

(Hazara Asylum Seekers)

La Operación Fronteras Soberanas, lanzada por Canberra en 2013 y destinada a parar las embarcaciones antes de que lleguen a las costas australianas, es una de las políticas más eficaces del Gobierno Abbott: si hace dos años unas 20.000 personas intentaron llegar al país, la mayoría desde Afganistán, Irán, Irak, Birmania o Sri Lanka, la cifra se ha reducido, literalmente, a cero desde agosto de 2014. Un éxito que le garantiza un enorme apoyo social, a juzgar por las encuestas. De ahí que, pese a las críticas internacionales, Abbott se exprese abierta y crudamente contra la llegada de demandantes de asilo: ocurrió hace un mes, cuando la campaña contra el tráfico humano en Tailandia dejó a miles de personas abandonadas por las mafias en alta mar. "No, no y no", respondió el primer ministro al periodista que le preguntó si ayudaría Australia a rescatar a quienes estaban pereciendo a bordo de barcos decrépitos perdidos en medio del mar.

Al Ejecutivo de Abbott no le tiembla el pulso a la hora de tomar decisiones que pongan en riesgo a ciudadanos no australianos. Hace unos días, el Ministerio de Inmigración ordenaba transferir a un niño de cinco meses de edad, nacido en suelo australiano, al centro de detención de Nauru con sus padres pese al informe elaborado por Save The Children donde se desaconsejaba encarecidamente el ingreso de menores dada las condiciones de insalubridad severa: el bebé no tardó en contraer gastroenteritis. Otros 10 bebés están a la espera de ingresar en Nauru pese a las quejas de la ONG y las denuncias, en prensa, de la presencia de ratas e insectos en las instalaciones. La senadora de Los Verdes Sarah Hanson-Young ha exigido a Inmigración que revoque su decisión. "Es horrible que el bebé Asha, nacido en Australia, esté ahora detenido en Nauru. El trauma que está experimentando esta familia es cruel y el Gobierno deberían traerles de vuelta a Australia de forma inmediata", valoraba la senadora. "Sus padres están tan desesperados que están considerando el suicidio para que el bebé sea devuelto a Australia. Es una tragedia humana de las políticas de detención de demandantes de asilo".

Campo de detención de la Isla de Manus, en Papua,

subcontratado por el Gobierno australiano. (Hazara Asylum Seekers)

La muerte como salida desesperada, la misma que baraja Maryam cuando sopesa abortar a su hijo antes que verse obligada a criarlo en Nauru. La antigua responsable de protección de menores de Save The Children, Viktoria Vibhakar, compareció hace unas semanas en el Senado australiano, en el seno de un comité de investigación sobre Nauru, junto con multitud de expertos decididos a romper el silencio sobre los centros de procesamiento. "En Australia, sería considerado inapropiado pedir a un niño que ha experimentado un asalto sexual quedarse en el mismo lugar del suceso y en proximidad del presunto agresor. Es más, pedir al niño que permanezca en una instalación de detención supone un constante recordatorio del trauma que acaba de experimentar". Y sin embargo, es lo que ocurre en el centro: cada menor asaltado que denuncia es cambiado de módulo pero permanece, sin protección, en las mismas instalaciones. En su comparecencia ante la Cámara Alta australiana, Vibhakar presentó la documentación respectiva a 30 casos de abusos contra menores, el más pequeño de tan sólo dos años.

Uno de los problemas más graves es que el personal administrativo no suele seguir las recomendaciones del equipo médico, como denunciaba Louise Newman, antiguo miembro del consejo asesor en salud del Ministerio de Inmigración. "Las recomendaciones no son necesariamente seguidas, y creo que esa es la causa principal de la que derivan todos los problemas. La salud no es un argumento de peso en el contexto de la detención, y especialmente no lo es el bienestar de los niños", explicaba Newman. Otros de los expertos que comparecieron ante la comisión del Senado señalaron que Inmigración ha llegado a pedir a los servicios médicos que cambien el contenido de sus informes sobre los detenidos en Nauru. "El Departamento o incluso el ministro pueden tomar decisiones [para evitarlo] pero me preocupa que no entienden la implicación de esas decisiones".

Protesta en el Torneo de Cricket de Melbourne. (Hazara Asylum Seekers)

Otro de los problemas es que muchas víctimas de abusos no denuncian, temerosas de que ello obstaculice su proceso de demanda de asilo y sobre todo por miedo a las represalias de los agresores y de los captores, a veces las mismas personas. En los dos últimos años, los centros de detención australianos han registrado 32 denuncias de asalto sexual: ninguna ha derivado en detenciones. Incluso aunque llegasen a una incriminación, las víctimas apenas tienen posibilidades de que se haga Justicia, como recordaba en una extensa entrevista Caz Coleman, una de las más destacadas asesoras del Gobierno australiano en materia de Inmigración hasta noviembre del pasado año, cuando fue cesada junto a otros miembros de su equipo. Ella, que fue una de las encargadas de poner en marcha el centro de procesamiento de Nauru, se ha convertido en una voz crítica contra la política de Inmigración hasta el punto recomendar que el Gobierno abandone la retórica de "parar los barcos" para desarrollar una "verdadera respuesta regional" hacia el problema de la inmigración. Sobre los casos de violencia sexual, Coleman calificaba de "fallo sistemático" la respuesta de los servicios de Inmigración: Australia se desentiende en Nauru carece incluso de una legislación que proteja a los menores contra los abusos sexuales. "En esta etapa, obtener justicia va a ser muy, muy difícil. Estos temas tendrían que haber sido afrontados antes de que apareciesen. La responsabilidad yace en el Departamento [de Inmigración] y en los proveedores de servicios que trataban preventivamente con el tema", explicaba. "Esperamos hasta que era una crisis en toda regla, y eso es un fallo sistemático del sistema".

Australia ha creado en Nauru y Maunus un monstruo para los refugiados del que sólo es posible huir siguiendo las reglas de Canberra, salvo en casos como el de Jamal, un menor violado en el primer centro que terminó solicitando regresar a su Irak natal, dos años después de huir como refugiado, traumatizado por la agresión y ante el continuo temor de que ésta se repitiera. Como describía una mujer asaltada sexualmente en Nauru, el lugar es la pesadilla de los menores. "No están seguros aquí. Esto no es seguro para niños, ni para solteras, ni para madres jóvenes. No es seguro para ningún ser humano".

http://periodismohumano.com/

 

 

 

 

 

 

Entrevista a Guillermo Almeyra, editorialista internacional de La Jornada (México)

El primer Alcalde musulmán de Londres, elecciones norteamericanas y Portugal

Mario Hernandez

Rebelión

-M.H.: El laborista Sadiq Khan se ha convertido en el primer Alcalde musulmán de Londres y de una capital europea. De 45 años, hijo de un conductor de autobús, de origen paquistaní. Algo impensado, en el contexto de ola xenófoba en particular en contra de los musulmanes en Europa, Sadiq Khan, que inclusive fue bastante atacado por el Primer Ministro, David Cameron, empeñado en vincularlo con el extremismo islámico. Sin embargo, todo eso no ha surtido efecto entre los votantes de la capital británica que evidentemente están mandando un mensaje muy fuerte al viejo continente.

-G.A.: Efectivamente. Lo que sucede es que los londinenses, en su mayoría, con respecto a los inmigrantes son más abiertos que en otros lugares. No hay tantos problemas interétnicos. En algunos barrios sí, sobre todo con los que ellos llaman de las Indias Orientales que son los originarios de las Antillas del Caribe. Ha habido una integración importante de los hijos de paquistaníes en la sociedad londinense, muchos son lo que en Argentina se conoce como tintoreros. Es un progreso sumamente positivo. Además Jeremy Corbyn, el actual líder del Partido Laborista, que a su modo es antiimperialista, en Londres tiene bastante peso, no así en el resto del país.

En las elecciones se vio que el Partido Laborista cedió completamente en Escocia frente a los independentistas y en Gales frente a los nacionalistas galeses, que también son de izquierda, pero de una izquierda nacionalista. Eso le ha dado cierto peso a la candidatura de Khan, no preocupa mucho si es o no musulmán, la preocupación es que sea laborista y no conservador.

-M.H.: Yo conozco dos capitales europeas, Londres y Madrid. En Londres estuve en 1998 y me sorprendió por lo cosmopolita, la diversidad de tipos humanos, vi gente que no vi nunca más en mi vida.

-G.A.: En París también, pero allí son rechazados. Sobre todo sus hijos, que son ciudadanos y no votan, ni se integran, quedan en una especie de ghetto porque es muy difícil conseguir trabajo con un apellido musulmán. En cambio en Londres los restoranes chipriotas son de italianos, y los italianos de paquistaníes, etc.

El Partido Republicano está horrorizado ante la nominación de Donald Trump

-M.H.: En un principio este triunfo, antes de su aclaratoria intervención, lo vinculaba al fenómeno de Donald Trump, salvando las diferencias ideológicas, de los outsiders de la política, pero no parecen ser el caso. Al respecto de Trump, otra rareza de los tiempos políticos que corren, no sé si vio la declaración en la que afirma "Si yo no gano nos vamos a convertir en Argentina o Venezuela".

-G.A.: Parece que sus asesores no le avisaron que está Mauricio Macri en el gobierno de Argentina.

-M.H.: Me sorprendió primero la definición de la familia Bush, que no apoyarán la candidatura de Trump, y luego las declaraciones del Presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan quien aseguró que aún no está preparado para respaldar la nominación de Donald Trump como candidato de su partido, que por otro lado es el único.

-G.A.: Históricamente el Partido Republicano es el de los millonarios, había hasta un ala relativamente liberal dirigida por millonarios como Rockefeller. Esta gente está horrorizada ante este lumpen de las finanzas, atrasadísimo, racista, que sale de la nada y que está contra el establishment norteamericano. Que salga este millonario loco, de ultra derecha, que dice que quiere hacer un muro en la frontera con México y hacérselo pagar a los mexicanos y echar a todos los musulmanes, orientales, mexicanos, y que eso tenga eco en un sector de los blancos pobres que también votaban a los republicanos, es peligroso porque va hacia un fascismo y la gran oligarquía financiera teme al fascismo dentro de EE. UU., practica esos métodos afuera, pero adentro no, porque les van a controlar las cuentas, los van a obligar a pagar determinadas cosas.

Hay una escisión en el Partido Republicano entre los mandos y el personal clásico político, y esa ola de gente que se limitaba a votar, los blancos pobres del sur, profundamente racistas, gente del Ku Klux Klan, etc.

-M.H.: Voy a decir algo que tal vez sea exagerado y no se vea obligado a responderme, ¿no estaremos a las puertas de un crimen político como fue tan común en la política norteamericana? ¿Qué van a hacer con este personaje?

-G.A.: Esa es una vía, lo que hicieron con Kennedy, lo que hicieron con Lincoln y otros casos más. Estados Unidos es un país en el que hay una democracia relativa en cuanto a autoridades municipales, pero es un país donde la violencia es permanente, lo que hacen los policías con los negros es tolerado y bien visto por una buena parte de la sociedad estadounidense. Antes, a los comienzos del movimiento sindical, a los sindicalistas los linchaban del modo más atroz. Eso está reapareciendo, con la veloz evolución del capitalismo hacia las condiciones del siglo XIX, está reapareciendo toda la barbarie y los modos de esa época. Todo el mundo va armado. Hay violencia permanente.

Lo que explica también a Trump, es una expresión del anti establishment, de la anarquía social y de la incapacidad de aceptar financiar obras sociales, de la solidaridad social que está en la base del programa de los demócratas, la asistencia social, la construcción de caminos, escuelas. Trump está en contra de todo eso.

El gobierno portugués no puede hacer una política neoliberal clásica

-M.H.: El pasado 25 de abril se cumplió un nuevo aniversario de la Revolución de los Claveles. En el Portugal de hoy, la coalición liderada por el socialista Antonio Costa sacó adelante un presupuesto que podríamos calificar contra el ajuste, porque invertirá 11.000 millones de euros para impulsar su economía. A fines de 2015 decidió progresar en la elevación de las pensiones mínimas, eliminar los recortes salariales a los empleados públicos y quitar impuestos extraordinarios al 90% de los trabajadores y, recientemente, se conocieron otras medidas como actualizar automáticamente la ayuda para familias, sumar una prestación para aquéllos que ya no cobran el seguro de desempleo, etc.

-G.A.: Los socialistas que formaron parte de gobiernos neoliberales o conservadores por mucho tiempo, Costa inclusive, ahora están aliados al Bloque de Izquierda que va desde trotskistas hasta ex maoístas, un bloque revolucionario y al Partido Comunista clásico, muy ligado a Moscú en el pasado que ahora, sin la vieja guardia estalinista, es un partido que busca la socialdemocracia de manera más avanzada. Además, sufren la influencia directa de lo que está pasando en España, donde un partido muy moderado como Podemos, se alía con la Izquierda Unida donde está el Partido Comunista y hay una tendencia a la unificación de los sindicatos y una presión social importante. En particular en Andalucía y Extremadura, que están al lado de Portugal, ese peso existe.

Además, está viendo lo que le pasa a Grecia, el sacrificio impuesto por Tsipras al pueblo griego que, por ejemplo, llevó a la reducción de las jubilaciones. En Portugal no por casualidad festejaron la Revolución de los Claveles con algunos de los ex capitanes presentes. Es una situación bastante más avanzada que la de otros países del sur europeo, como Italia o Francia. En Francia ya empezaron movilizaciones y huelgas importantes como la ferroviaria, de la aviación, educación, etc. En el sur de Europa hay una protesta marcada contra el neoliberalismo y contra Bruselas. Hollande no pudo pasar su Ley laboral contra los sindicatos y contra los jóvenes, lo tiene que hacer por decreto porque 40 diputados socialistas se le opusieron.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=212442

ISIS bajo las bombas: machacado pero no derrotado

Patrick Cockburn

14/05/2016

En el norte de Siria las masacres se alternan con los alto el fuego mientras la fuerza aérea siria machaca el sector oriental de Alepo controlado por los rebeldes, en un intento de expulsar a los civiles que permanecen. La artillería rebelde responde en venganza contra las áreas bajo control del gobierno en el oeste de la ciudad, pero no puede igualar la potencia de fuego utilizada en contra de su enclave. Los ataques aéreos del jueves mataron al menos a 28 personas en un campo de refugiados cerca de la frontera con Turquía.

El propósito de los ataques aéreos y de artillería del gobierno sirio ha sido el mismo en los últimos cinco años y es separar a los combatientes de la oposición de la población civil. "Es la misma estrategia de contrainsurgencia clásica que fue utilizado por los franceses en Argelia y los EE.UU. en Vietnam", dice Fabrice Balanche, un experto en Siria del Instituto de Política del Cercano Oriente de Washington DC. Las fuerzas del gobierno sirio tienen como objetivo las zonas controladas por los rebeldes y las infraestructuras esenciales, como hospitales y mercados, así que distritos enteros de ciudades como Damasco y Homs han sido  reducidos a escombros.

En Irak, la coalición dirigida por EE.UU. es más cuidadosa a la hora de intentar evitar bajas civiles, pero aún así el 70 por ciento de Ramadi, la capital de la provincia de Anbar, ha sido destruida y las casas supervivientes se han convertido en trampas mortales, minadas y llenas de artefactos explosivos improvisados ​​sembrados por Isis. Tanto en Siria como en Irak, diversas infanterías de pocos efectivos - ejército sirio, kurdos sirios, los kurdos iraquíes, ejército iraquí - proclaman grandes victorias, pero en realidad actúan como fuerzas territoriales que sólo pueden avanzar después de bombardeos aéreos devastadores.

Las campañas aéreas de Siria, Rusia y Estados Unidos y sus aliados han tenido todas sus éxitos, pero tienen también sus limitaciones. El Dr. Balanche afirma que la población de las zonas controladas por la  oposición al este de Alepo puede haberse reducido hasta un mínimo de 100.000 personas a causa de los ataques aéreos, mientras que el oeste controlado por el gobierno es mucho más seguro y todavía tiene una población de dos millones de personas. Los EE.UU. y su coalición han llevado a cabo 8.067 ataques aéreos en Iraq y 3.809 en Siria, que han causado numerosas bajas a Isis e interrumpido sus comunicaciones. Pero las estrictas reglas de combate, destinadas a evitar las bajas civiles, implican que los combatientes de Isis y al-Nusra pueden mantenerse a salvo ocupando una sola planta en un edificio de cinco pisos y dejando los otros cuatro para familias ordinarias. Aunque se ha abusado mucho del término "escudo humano", la oposición armada en lugares como Mosul, Raqqa y Ghouta Oriental prohibe que los civiles huyan, así que la gente aterrorizada debe contrapesar la posibilidad de ser masacrada por los ataques aéreos o ser asesinados o detenidos por los puestos de control yihadistas-salafistas.

Las bombas y los aviones no tripulados debilitan al Estado islámico, pero probablemente no tanto como se esperaba en Washington y las capitales europeas. Los combatientes de Isis por lo general no están luchando hasta el último hombre en ciudades como Ramadi y Palmyra, se retiran y recurren a la guerra de guerrillas. En los últimos días afirman haber capturado el importante campo de gas de Shaer, en el desierto, no lejos de Palmyra. Los muchos enemigos de Isis y Al-Nusra están divididos y persiguen diferentes objetivos. Los EE.UU. y sus aliados quieren derrotar a Isis, pero no quieren que el ejército sirio o las milicias chiítas iraquíes sean instrumentales en su derrota. Los líderes kurdos sirios e iraquíes se detestan entre sí, pero coinciden en el temor de que su utilidad a ojos Occidente desaparezca una vez que Isis sea derrotado y queden a merced de Turquía y de los nuevos regímenes en Bagdad y Damasco.

Probablemente no sucederá durante algún tiempo. EE.UU. está presionando para que se realice un rápido ataque contra Mosul y puede engañarse sobre la fuerza militar real de los kurdos iraquíes y del Ejército iraquí, lo que provocaría que las fuerzas especiales estadounidenses se dejasen atrapar en los combates cuando sus aliados locales fallen. La ayuda militar de Estados Unidos es ahora muy extensa. El Pentágono anunció recientemente que "la artillería estadounidense apoyará la ofensiva por tierra iraquí contra Mosul y los Estados Unidos proporcionará hasta 415 millones de dólares a los peshmerga kurdos". Hay un pequeño pero políticamente significativa goteo de bajas estadounidenses, incluyendo un SEAL de la Marina muerto por los combatientes de Isis en un ataque por sorpresa al norte de Mosul la semana pasada.

Isis está maltrecho y en retirada, pero es poco probable que sea derrotado este año. Está perdiendo territorio, pero es importante tener en cuenta que mucho es desierto o semidesierto. Más importante es su progresiva pérdida de acceso a la frontera turca, que ha sido sellada en gran medida por el avance de la milicia kurda de las YPG sirias, asistidas por el paraguas aéreo estadounidense. El corredor cada vez más estrecho entre Alepo y el Eúfrates que une al autodeclarado Califato con Turquía se ve amenazado por el YPG y sus aliados árabes en el este y el ejército sirio en el oeste. Si esta brecha se cierra, Isis tendrá grandes dificultades para recibir voluntarios extranjeros o enviar terroristas para llevar a cabo ataques en el extranjero.

Si Isis y al-Nusra son derrotados, ¿cuál será el impacto en la geografía política de esta parte del Medio Oriente? Los árabes sunitas en Irak constituyen el 20 por ciento, y en Siria el 60 por ciento de la población, pero en realidad sólo hay un campo de batalla, por lo que, si los salafistas-yihadistas pierden, también lo harán los árabes sunitas en su conjunto en la banda de territorio entre la frontera con Irán y el Mediterráneo. "En Irak, la guerra está destruyendo a la población sunita", dice el profesor Joshua Landis, que dirige el Centro de Estudios de Oriente Medio de la Universidad de Oklahoma, señalando que la mayoría de las personas desplazadas en los combates en Irak en los últimos dos años son árabes sunitas y que los sunitas ya había sido expulsados de la mayor parte de Bagdad en la masacre sectaria de 2006-7. Una lucha prolongada por Mosul reduciría el último gran bastión sunita del país a ruinas. "Los sunitas en Irak vamos a terminar como los palestinos", predijo un árabe sunita de Ramadi el año pasado antes de que la ciudad fuese destruida en parte.

El presidente Bashar al-Assad, dijo la semana pasada que lucharía hasta recuperar toda Siria y queda un largo camino para lograrlo. Sin embargo, sería el triunfo de un gobierno minoritario que sólo podría mantener su autoridad por medio del terror y la fuerza militar.  Se asemejaría al régimen suní de Saddam Hussein en Irak después de haber aplastado las rebeliones de chiítas y kurdos, junto con el 80 por ciento de la población, en 1991.

Puede que no se llegue a ello. No todas las noticias son malas. El signo más esperanzador en Siria es que Rusia y los EE.UU. actúan, en ocasiones, al unísono y han sido capaces por primera vez en cinco años de obligar a sus aliados para que acepten el alto el fuego, aunque frágil y corto. La lección de los últimos cinco años en Siria y en los últimos 13 años en Irak es que es muy difícil para cualquier ejército, gobierno, milicia, partido, secta o grupo étnico luchar con éxito durante un largo periodo de tiempo sin el apoyo de una potencia extranjera. Es posible que no quieran comprometer su lucha, pero pueden verse obligados a hacerlo si la alternativa es la pérdida de ese respaldo esencial. Dado que las fuerzas pro y anti Assad se odian, quieren destruirse y no tienen intención de compartir el poder en el futuro, tales compromisos de mala gana duraron poco.

La prueba de fuego en los próximos meses será el grado en que los EE.UU. y Rusia quieran y tengan la capacidad de hacer cumplir un cese al fuego, o al menos una de-escalada de los combates. El estado de guerra permanente conviene tanto al gobierno de Damasco como a sus enemigos fundamentalistas, porque muchos sirios a los que no les gusta Assad creen que la única alternativa a su régimen, como los argelinos franceses solía decir, es "la maleta o el ataúd" . Los sirios anti-Assad se enfrentan asimismo a una elección en blanco y negro entre un gobierno asesino y unos islamistas asesinos. Sólo una des-militarización de la política siria podría abrir el camino a otras alternativas y una perspectiva lejana de paz estable.

es el autor de The Rise of Islamic State: ISIS and the New Sunni Revolution.
Fuente:
http://www.counterpunch.org/2016/05/10/isis-under-bombs-battered-but-not-defeated/
Traducción: G. Buster

http://www.sinpermiso.info/